Sherlock Holmes y el misterioso amigo de Oscar Wilde

«Sherlock Holmes y el misterioso amigo de Oscar Wilde»

Russell A. Brown. Traducción de Miguel Hernández. Valdemar.

by PacoMan

Esta novela la escribió Brown en 1988 hace 34 años y se editó en España en 1991 por Valdemar, en la colección Los archivos de Baker Street con el número 4. La homosexualidad es el protagonista más importante de este pastiche, muy por encima del propio Sherlock Holmes o el mismísimo Oscar Wilde, y acapara buena parte del libro. En 1988 el SIDA estaba lejos de estar controlado como ahora sí lo está y era una plaga letal (ríete tú del COVID) que arrasaba en la comunidad gay, lo que estigmatizó socialmente a los homosexuales durante un par de décadas más. Aquí en España el primer desfile del Orgullo se celebra en 1977 en Barcelona, en 1978 la sodomía deja de ser un delito. En el segundo lustro de los 80’s en Chueca comienzan a plantarse algunos escenarios reivindicativos de homosexuales, pero no es hasta 1997 (nueve años después de escribirse esta novela) cuando el Orgullo de Madrid, comienza a tomar peso hasta llegar al evento en que se ha convertido hoy día a día. En 2005 España se convierte en el tercer país del mundo donde se pueden casar personas del mismo sexo. La evolución ha sido rápida y vigorosa y esperemos que la posible involución que nos está llamando a la puerta no lo sea. Como botón de muestra de esta involución: el incremento de las agresiones a personas del colectivo LGTBI aumenta un 70% en 2022 en todo el estado y La comunidad y el Ayuntamiento de Madrid (en manos del PP) se “distancian” a pasos agigantados del Orgullo y su espíritu.

La época victoriana y eduardiana anglosajona se caracterizó por una rígida sociedad sometida a unos estrictos valores y convencionalismos. Gracias a esa opresión nacieron, como reacción, el mayor cúmulo de monstruos y personajes de ficción que aún hoy disfrutamos: Drácula, Sherlock Holmes, el monstruo de Franskestein… La homosexualidad estaba condenada con cárcel y/o tratamientos químicos para eliminar esa “enfermedad”.  Durante mucho tiempo el dramaturgo Oscar Wilde (1854-1900) era el ejemplo de la represión británica a la homosexualidad. En tiempos recientes ese papel lo ha recogido el informático Alan Turing (1912-1954), más que nada porque la manzana mordida que identifica a los productos de Apple lo hace en su honor, pues en una manzana inocularon la sustancia química para supuestamente inhibir su homosexualidad. En 1954 y en un lugar tan “civilizado” como el Reino Unido, así castigaban la homosexualidad de uno de sus mayores héroes de guerra.

Ubiquémonos mentalmente en 1895. En Londres, pintan bastos, bastones y garrotazos a los hombres que son “así”; las mujeres “así” no aparecen porque en la represión de la homosexualidad también hay discriminación por géneros. En breve Wilde iniciará su periplo judicial en el que acabaría condenado por homosexualidad. Su condena en una cárcel a trabajos forzados acabó acelerando su trágica muerte. Esta novela está ambientada en los momentos previos y queda bien reflejado todo el asunto de fondo que lo genera. Así este libro comienza con Oscar Wilde en casa de nuestra pareja preferida: Sherlock y Watson. Wilde ya tiene fama de ser un hombre “así”. Se produce tal rechazo tanto de Watson y Holmes, que es evidente que la novela acabará con una sincera amistad entre Wilde y Holmes. Evidentemente Doyle era hombre de su tiempo y para evitar las sospechas sobre la convivencia de sus personajes de ficción, mal casaba a Watson pero lo hacía viudo con una facilidad tan pasmosa que debería haber sido sospechoso de asesinato. No descubro nada si comento que se ha acusado de homosexualidad a estos dos en más de una ocasión. Holmes es un misógino de libro, hasta el punto que Doyle se vio en la obligación de crear, en uno de sus primeros relatos, a Irene Adler para evitar sospechas y poder desplegar su repulsión sin trabas hacia las mujeres en el resto del canon.

El argumento de Sherlock Holmes y el misterioso amigo de Oscar Wilde está traído por los pelos. Holmes rechaza el caso que le propone Wilde: un amigo suyo (a la postre un prócer escandinavo), está siendo extorsionado por tener en su contra pruebas de ser un hombre “así”. Sin embargo cuando Billy, el botones de Holmes, también comienza a ser extorsionado por las mismas razones, debe colaborar el dúo Holmes-Watson con Wilde. Lo que el lector sabe desde el primer momento.

Russell A. Brown, autor de una sola novela, la que nos ocupa, y del que sólo se sabe que nació el 27 de junio de 1934 (la escribió con 54 años de edad), fue nominado al premio Lambda Literary Award for Gay Men’s Debut Fiction, en el primer año que se convocó. Cualquiera diría que es un pseudónimo. Lo cierto es que la resolución de los dos casos planteados en la novela es un desastre, es confusa, la motivación de ciertos personajes cae en el limbo o directamente es inverosímil. El plantel de personajes del canon holmesiano que revelan en esta novela ser “así” es nutrido, sobre todo para ser la época victoriana. En la actualidad se estima que en España el 10% de la población es homosexual y/o bisexual y el grupo de no saben no contestan, es del 7%. Ciertamente en ese aspecto cuantitativo, es un pastiche “exagerado”.

Al igual que existe una gran cantidad de pastiches donde nuestro Holmes se enfrenta y/o se alía con personajes de ficción o reales es importante ya que la búsqueda de estos pastiches con Oscar Wilde como personaje es extremadamente escueto. Es posible que en unos primeros momentos fuera incluso arriesgado crear uno, por lo que ya he contado, pero en estos momentos de mayor libertad (y ojalá dure) no hay tales trabas.

Son cinco las referentes encontradas. Horror en Londres (1976,  The West End horror) Nicholas Meyer, editado por Ultramar en España en 1979 y en edición en Argentina un año antes por Émece. La trama gira en torno a unos extraños asesinatos en el distrito teatral de Londres a finales del siglo XIX y van desfilando famosos victorianos: el propio Wilde o Stoker.

Elemental, querido Chaplin (2005) de Rafael Marín editado por Minotauro en la colección Ucronía. Donde Wilde es uno de los muchos personajes históricos que aparecen en esta novela[1].

El dramaturgo Santiago Moncada escribe la obra de teatro Oscar & Sherlock (1994) editada por la Sociedad General de Autores para que la representara el actor Paco Morán. El propio Moncada reconoce la gran influencia que sobre él ha ejercido Wilde. Pero esta obra va de equívocos y Oscar no es Wilde.

Es bien conocido que Doyle y Wilde cenaron juntos a instancias del editor de la revista Lippincott en agosto de 1899. Doyle siempre mantuvo una excelente opinión de Wilde. En este ámbito, el de Doyle y Wilde, se encuadra Oscar Wilde y una muerte sin importancia (2007, Oscar Wilde and the Candlelight Murders) de Gyles Brandreth publicado por Ediciones Urano en 2008. Wilde será ayudado por Doyle en la imputación que le realizan de unos asesinatos.

A nadie sorprendo si afirmo que Wilde era un gran escritor, mejor conversador y una de las mentes más ingeniosas y rápidas del imperio británico. Y eso sí es un mérito que esta novela atesora pues cuando Wilde toma la palabra resplandece. Brown deja los mejores diálogos para el diletante irlandés y se disfrutan, vaya si se disfrutan. El ingenio es tan escaso que merece cuidarse allí donde florece.

El holmesiano y amigo Alberto López Aroca en su reseña de esta novela publicada en Sherlock Holmes en España (2014) editado por Academia de mitología creativa Jules Verne de Albacete página 338, evalúa esta obra en términos más elogiosos que los míos. No he encontrado más reseñas, salvo las siempre socorridas opiniones de los lectores en la aplicación Goodreads.com donde alcanza un 2,54 estrellas sobre 5 posibles (un aprobado raspado con 57 puntuaciones). La lectora Martha Chan que puntúa con 1 estrella (la menor puntuación posible), nos regala este esclarecedor comentario realizado el 10 de agosto de 2020:

«[…] Es despreciable como dibujan a uno de los mayores escritores de la historia […]”.

En verdad os digo que es aleccionador, nunca más vuelvo a tomar como referencia Goodreads, para cosa alguna.

[1] Me sorprendió que fueran tan pocas las referencias, pedí ayuda a los integrantes del grupo de Facebook Círculo Holmes y Enrique Blanco Rodríguez me indicó esta obra, que leí en agosto de 2009, pero no recordaba que Wilde apareciese. Agradezco a los integrantes del grupo sus útiles comentarios.

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