Las diabólicas

«Las diabólicas»

Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Traducción de Susana Prieto Mori. Ediciones Siruela.

Por Cristina de @abrirunlibro

Los aficionados al cine negro y de suspense conocerán Les diaboliques (1955), film dirigido por Henri-Georges Clouzot basado en la novela Celle qui n’était plus (1952), La que ya no estaba, de los autores Pierre Boileau y Thomas Narcejac. Película con licencias importantes sobre la novela pero con una magnífica e inquietante Simone Signoret como amante del protagonista —existe un olvidable remake de 1996 donde el mismo papel de Signoret era interpretado por Sharon Stone. Lo dicho, olvidable—. Los autores, escritores a cuatro manos de novela negra que sólo se comunicaban a través de correspondencia, fueron además de prolijos grandes creadores de suspense. Entre otras novelas se halla la espléndida D’entre les morts (Sueurs froids), 1954, que fue llevada a la gran pantalla por Alfred Hitchcock como Vértigo (De entre los muertos), 1958. Casi nada.

Este es uno de aquellos pocos casos donde conocía antes el film de 1955 que la novela y aunque la trama central es similar, ya dije que la película se tomaba importantes licencias, es de aquellos libros que se leen con un nudo en la garganta por el suspense altísimo que contiene. Y no me importa repetir la frase de Hitchcock sobre qué consideraba él que era el suspense y la repetiré cada vez que sea necesario, extrapolándola a un libro de estas características: aunque el lector sepa lo que está sucediendo, el protagonista no. Y eso es muy inquietante si está bien tratado.

«Imagínese a un hombre sentado en el sofá favorito de su casa. Debajo tiene una bomba a punto de estallar. Él lo ignora, pero el público lo sabe. Esto es el suspense». Alfred Hitchcock.

El comercial de ventas, Fernand Ravinel, odia la vida aburrida que lleva con su esposa Mireille en una aburrida casa de un aburrido pueblo al norte de París. Tanto es así que con su amante, una ambiciosa doctora, elaborarán un plan para asesinar a Mireille. Una vez realizado el crimen, Ravinel recibirá notas de la víctima y tendrá evidencias de que Mireille ha regresado de entre los muertos para castigarlo.

Las diabólicas es la concepción de novela de atmósfera inquietante donde se pondrá al descubierto las caras poliédricas del mal cuándo éste es elevado a la máxima potencia: desde la codicia, pasando por el deseo, el engaño o la mentira. La tortura será otra característica que junto con el sufrimiento crearán una angustia elevada. El título incluso de Las diabólicas contiene un spoiler que nos dará una gran idea de lo que encontraremos. Uno ha de estar muy seguro de lo que hace, en este caso Pierre Boileau y Thomas Narcejac para con la novela y Clouzot para con la película, cometiendo semejante bravuconada en el título. Ahora mismo recuerdo un autor, hay muchos más pero el que me viene a la cabeza es Pierre Lemaitre, que con una novela de la saga del comisario Camille Verhoeven hizo exactamente lo mismo. De toda la saga, esta novela en la que estoy pensado y que ha sido superventas, es la mejor de toda la serie. Lo cuál, no deja de ser un hecho curioso (quizás lo importante no estará en si hay spoiler o no en el título sino en otras cosas como el estilo, etc. Recordemos la bomba a punto de estallar).

Las diabólicas es una novela corta de 204 páginas que se lee muy rápido. Saber precisamente que aquello no terminará nada bien es lo que la hace aún más interesante ya que el lector querrá saber más. Las frases escogidas con habilidad, harán el resto. El personaje de Ravinel, pusilánime y cobarde, superior. 

Gran novela y gran adaptación a la pantalla la de 1955 y una curiosidad: la portada de este libro de Ediciones Siruela es la de aquel cartel de la película.

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PIERRE BOILEAU (París, 1906- Beaulieu-sur-mer, 1989) y PIERRE AYRAUD (Rochefort-sur-Mer, 1908-Niza, 1998), más conocido como Thomas Narcejac, se embarcaron, a partir de su encuentro en 1948, en una larga y fructífera colaboración que renovaría radicalmente el género policiaco en Francia. Durante más de treinta años, firmaron a cuatro manos cuarenta y tres novelas, cuatro guiones y más de un centenar de relatos.