Río maldito (Inspector Pendergast 19)

«Río maldito», (Inspector Pendergast 19)

Preston & Child. Traducción de Efrén del Valle. PLAZA & JANÉS.

Por Cristina de @abrirunlibro

Dispongo de una lealtad hacia Pendergast que se ha convertido en un compromiso de lectura con cualquier nuevo libro que se publique. Ese agente especial del FBI de esencia holmesiana, aquí, quien escribe, lo ha respetado siempre desde aquella primera vez del ya lejano El Ídolo Perdido en 1995. Cualquier novela acertada o menos acertada de Pendergast —menos acertadas, haberlas haylas—, es recibida con regocijo y alegría como ha ocurrido con esta nueva entrega de Pendergast #19.

Docenas de zapatos con sus correspondientes pies incrustados aparecen en la costa de Florida, en Sanibel. Los pies, que han sido amputados de cuerpos humanos, están llegando a merced de la marea del lugar. Pendergast será obligado por su superior a llevar el caso y aunque a regañadientes, se encuentra de vacaciones con Constance Greene, pronto comprenderá que es un desafío a la altura de sus capacidades y deberá darse pisa en descubrir qué ha generado el macabro hallazgo y, lo más importante, si los dueños de esos pies están aún vivos. 

El argumento, la puesta en escena altamente visual y con pinceladas delirantes —docenas de pies con sus zapatos flotando en una playa. Las gaviotas intentando hacerse con ellos. Un perro husmeando en la arena y agarrando uno entre sus dientes—, es atractiva desde el minuto uno. Y el lector se preguntará cómo diablos Preston & Child van a solucionar semejante caos y darle una explicación coherente. Pero la imaginación de estos dos autores se pone a disposición de Río maldito (Pendergast 19), y crean un thriller imparable y algo extravagante.

El ambiente soleado como viene ocurriendo en las dos últimas entregas no se hace extraño aunque a mí, personalmente, aún me cueste ver, (bueno, leer), a Pendergast con traje de lino blanco y sombrero Panamá. Tengo preferencia por los trajes negros de lana hechos a medida ya que eso significa que Pendergast se moverá en ambientes fríos de invierno —y algo oscuros y tenebrosos—, como por ejemplo los de New York. Pero igualmente su porte y su manera exquisita hace que la indumentaria sea acorde a su perfil, se encuentre donde se encuentre.

Repetiremos con algunos personajes conocidos como Constance, Coldmoon o una figura que no desvelé en la última entrega y que no desvelaré ahora tampoco aquí, pero de la que pienso que es todo un acierto. Constance, en esta novela, se convierte en una vengadora de mucho cuidado a la que Preston & Child darán más protagonismo en siguientes libros. Seguro. De hecho, existe una trama paralela donde el peso recae todo sobre ella y la resuelve muy bien. 

El desenlace se convierte en algo visual e impactante con el que nos quedaremos atónitos pero, a estas alturas de la película donde ya sabemos que seguro habrá sorpresa porque conocemos a los autores, ya teníamos las palomitas preparadas. Y ese final que augura nuevo misterio… nos deja con ganas de más Pendergast. 

Nueva entrega y nuevo enigma. Cheers!

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Douglas Preston y Lincoln Child son coautores de más de veinte novelas aunque también escriben por separado.

Lincoln Child es un apasionado de las motos, los loros exóticos y la literatura inglesa decimonónica. Douglas Preston, en cambio, prefiere los caballos, el buceo, el esquí y la exploración de la costa de Maine en un barco de pesca.

Ambos autores invitan a sus lectores a visitar su página web: www.prestonchild.com.