Las chicas de Chapel Croft

«Las chicas de Chapel Croft»

C. J. Tudor. Traducción de Jesús De La Torre. PLAZA & JANÉS.

Por Cristina de @abrirunlibro

Hay lectores que dicen no leer las sinopsis de los libros y se lanzan a ellos sin saber nada. Yo soy de sinopsis. De hecho escogí este libro por el argumento y no caí hasta un tiempo después que la autora, J. C. Tudor, era la misma de El hombre de tiza, libro que no leí pero que evidentemente oí nombrar en innumerables ocasiones. Y es que tan sólo el guion de Las chicas de Chapel Croft ya es interesante y tiene gancho: «Hace quinientos años, ocho mártires fueron quemados en la hoguera […]. Una oscura historia se agita en Chapel Croft. A una larga lista de desapariciones y muertes se une la del sacerdote de la parroquia local, que se ahorcó en su propia iglesia hace solo unas semanas. Para sustituirlo, llega al pueblo Jack Brooks. Trae consigo una hija de catorce años y una conciencia atormentada, aunque confía en empezar aquí una nueva vida. […] Cuando su hija Flo comienza a ver espectros de chicas ardiendo, resulta claro que los fantasmas de Chapel Croft se niegan a descansar en paz.» 

Las chicas de Chapel Croft es un thriller imparable. Novela coral, dispone de todo lo imprescindible para configurar una buena intriga: capítulos cortos, frases cortas, misterios nuevos que van emergiendo a medida que se avanza en la lectura. Toda una recopilación de lo que debe ser una novela adictiva que, además, dispone de toques siniestros al estar basada en hechos reales como fue la ejecución de protestantes en la hoguera en el siglo XVI y a la que se le ha llamado la Inquisición inglesa.

Pero. 

Una de las 20 reglas del escritor S. S. Van Dine para escribir novela policiaca, de hecho es la primera regla, dice claramente que se ha de hacer «juego limpio». Es decir, el lector y el detective deben contar con la misma información o, en su defecto, las pistas, verídicas o falsas, han de estar siempre descritas. Es cierto que en Las chicas de Chapel Croft la omisión que comete la autora no es un secreto clave para la resolución del misterio pero sí hay un enigma que no se expone hasta el final y que J. C. Tudor ha estado ocultando deliberadamente durante toda la novela. O sea, una carta marcada por la escritora con la que el lector no contaba.

Seguramente a la gran mayoría de lectores no les importará. Incluso encontrarán atrayente el descubrimiento y disfrutarán con él. No es mi caso. De hecho he de reconocer que hasta el mismo final —por cierto, la autora espera demasiado para resolver la trama y lo condensa todo en las últimas páginas—, estaba disfrutando del misterio hasta llegar al «momento». Sólo por eso, me ha deslucido todo el libro. 

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C.J. Tudor vive con su familia en Nottingham, Gran Bretaña. Ha desempeñado diversos trabajos a lo largo de su vida: presentadora de televisión, redactora o paseadora de perros. Ahora es feliz dedicándose a escribir libros. Es autora de La Otra GenteLa desaparición de Annie Thorne y El Hombre de Tiza, su primera novela y con la que consiguió un éxito de ventas mundial.