El caso del anillo de los filósofos

«El caso del anillo de los filósofos». Randall Collins. Traducción de Javier Sánchez García-Gutiérrez. Editorial Valdemar.

by PacoMan

La verdad es que leer el resumen que Valdemar colocó en la contraportada de esta novela, sobrecoge e incita a indagar. Randall Collins es un sociólogo norteamericano prestigioso, estudioso de la teoría del conflicto siendo un no marxista… bueno, tampoco lo eran todos los estudiosos anteriores a Marx empezando por Heráclito. Pero pelillos a la mar, además Randall es un activista bregado en las protestas de los campus universitarios californianos de los 60’s, incluso llegó a ser detenido: todo un marchamo de progresía izquierdista. En 1998 publica The Sociology of Philosophies y como en esta novela aparecen lo más granado de los filósofos ingleses de principios del siglo XX, pensé que habría mucho de sociología en la novela. Haberla hayla, pero sólo filosofía en el papel de meigas. Para mayor gloria y sin absoluto desperdicio son las diez páginas del Dramatis Personae de la novela que nos ocupa: El caso del anillo de los filósofos. Aparece John Maynard Keynes en un papel estelar, nada menos que mi economista de referencia. Me las prometía felices, muy felices. Editado en Valdemar lo que suele ser (pero no siempre) sinónimo de calidad; vaya, que es un prescriptor para mí. Recodaba que Alberto López Aroca la había reseñado. Total que la compré el 27 de enero de 2022 y la he acabado de leer estos primeros días de abril.

No vi, o no quise ver, los augurios: la novela se escribió en 1978 (Randall la escribió con 37 años), es decir 20 años antes del libro académico sobre la sociología de los filósofos… y se nota, pues nada de sociología aparece en la novela, pero nada es nada. Y ni una miguita de economía. No releí la reseña de Alberto… y debería haberlo hecho. En mi descargo diré que tampoco me leí la muy elogiosa reseña en esta misma web, que de la novela se hace, lo que sin duda hubiera reafirmado mi convicción de comprarla. Y sobre todo no tuve en cuenta que el personaje principal (aparte de nuestros queridos Holmes y Watson), es Aleister Crowley el tontorrón más sobrevalorado del mundo victoriano y estuardiano. Soy un fan irredento del guionista de cómics Alan Moore y como éste procesa admiración sin fin por Aleister, me conozco las correrías de este estafador de tres al cuarto. En fin, ¡lo que tengo que leer-tragar para pasar un buen rato con el bardo de Northampton!

Pues sí, queridos, la novela es mala, es lenta y sobre todo es aburrida hasta decir basta. Le cedo la palabra al docto amigo holmesiano Alberto López Aroca, página 340 en Sherlock Holmes en España (2014) editado por Academia de Mitología Creativa Jules Verne de Albacete:

«… Siento decirlo, pero este pastiche holmesiano en el que aparece Aleister Crowley, Bertrand Russell, Wittgenstein y otras muchas celebridades de la época, es un verdadero tostón. He realizado tres intentos de leerlo, y nada, no hay manera…»

Yo lo he acabado, más que nada porque tenía pensado escribir esta reseña. El libro tiene dos partes, en la primera se nos narra una búsqueda del desaparecido Ludwig en situaciones tan absurdas que sólo puede ser intencionado: sumergirnos en el mundo de Alicia en el país de las maravillas. Que no digo yo que no tenga gracia para un tipo de lectores muy especializados en un tipo muy concreto de filosofía: pero a mí no me hizo ninguna.  En la segunda parte Crowley se convierte en un nuevo Moriarty y Keynes en un remedo de coronel Sebastian Moran. No soy un defensor estricto del canon, pero que Sherlock lleve gorrita de cazar ciervos todo el tiempo y se descuelgue con un par de Elementales me saca de quicio. Sobre todo si consideramos que esta novela está excelsamente documentada (lo que es de Collins a Collins). Y tampoco es porque Sherlock se convierta en un detective de lo oculto fajándose en combates psíquicos con Crowley-Moriarty. Un pastiche holmesiano, para serlo, requiere de la resolución de un misterio de forma explicada y racional. En cualquier otro caso no es un pastiche, en un homenaje, una parodia o una “tontá”. Este libro que nos ocupa no cumple esa premisa. Y la resolución del caso se obtiene por ósmosis: la mera presencia cercana de Holmes produce, en el villano, una irremediable necesidad de confesarlo todo, hasta su autoría en la cornada mortal a Manolete.

Un comentario aparte merece esa deleznable costumbre de algunos escritores (salvo que el editor, traductor y/o editor de la traducción metan su zarpa) de incluir expresiones matemáticas que distan eones de tiempos y de espacio de ser expresiones matemáticas. O por ejemplo algunas integrales de Riemann con soluciones imposibles, cuando su solución real es tan trivial que mis alumnos de primero de económicas, me han mirado con extrañeza cuando las he planteado en clase. Hablo en concreto de la primera integral de la página 163 (edición de Valdemar en rústica de 2008) que no sólo la solución no es la que propone (por cierto un dislate matemático), sino que es la muy humilde:

Otro comentario sobre Keynes, me divirtió que fuese malvado y un narcotraficante de tres al cuarto, cuando su fortuna personal era considerable. Toda ella ganada especulando en bolsa, tomando las decisiones de comprar y vender acciones mientras desayunaba. Sin duda podría haber dado un juego mucho más excelso, él que negoció la paz de Versalles a sabiendas que eso generaría otra guerra… lo dejó hasta por escrito: Las consecuencias económicas de la paz (1919, The Economic Conwequences of the Peace), cosa que Collins cita en su Dramatis Personae, que todo hay que decirlo.  Y nada digo del increíble Srinivasa Ramanujan y su nimio papel en esta trama.

En definitiva una oportunidad perdida. Collins utiliza esta novela para mostrar lo mucho y profundo que conoce a un puñado de filósofos ingleses y cuánta filosofía sabe, lo que está muy bien en un ensayo o libro académico, pero no para una novela. No todos los académicos que escriben ficción lo hacen bien y por un Umberto Eco hay decenas de Randall Collins.

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Dr. Randall Collins es un sociólogo estadounidense que ha sido influyente tanto en su enseñanza como en sus escritos. Ha impartido clases en muchas universidades notables de todo el mundo y sus trabajos académicos han sido traducidos a varios idiomas. Collins es actualmente profesor emérito de sociología en la Universidad de Pensilvania. Es un destacado teórico social contemporáneo cuyas áreas de especialización incluyen la sociología macrohistórica del cambio político y económico; microsociología, incluida la interacción cara a cara; y la sociología de los intelectuales y el conflicto social. Ha dedicado gran parte de su carrera en investigación a estudiar la sociedad, cómo se crea y se destruye a través de los comportamientos emocionales de los seres humanos. Se le considera uno de los principales teóricos del conflicto no marxista en los Estados Unidos.