Love song

«Love song»

Carlos Zanón. Salamandra.

Por Cristina de @abrirunlibro

«Inclasificable». «Una crónica de amor y amistad». «Diferente a todo lo escrito [por el autor] anteriormente». Esta es una pequeña muestra de los comentarios que ya se han ido recogiendo estos días sobre la nueva novela, Love song, de Carlos Zanón, recién publicada este 13 de enero por Salamandra. Pero Love song también es otra cosa y, a mi entender, una declaración de intenciones. 

Tres intérpretes de rock ‘n’ roll que ya han triunfado en la música, deciden realizar una gira y actuar en los campings de la costa mediterránea. Porque sí. Porque les apetece. Sólo interpretarán canciones de 1985. Son Jim y Eileen, pareja, y Cowboy, el mejor amigo de ambos. Para la gira contratarán un chófer para la Camper California en la que se desplazarán. Lo bautizarán como Polidori en una ambiciosa semejanza con aquel verano que nunca fue, el de 1816 —el chófer no es otro que Sandino, Taxi (2017), el protagonista de la penúltima novela de Carlos Zanón— y ellos tres serán una analogía de Percy Shelley, su esposa Mary Shelley y Lord Byron. Eileen está enferma con una incipiente ELA, y será la última oportunidad que tendrán de volver a tocar los tres juntos.

Y así empieza lo que yo tildaría de la última genialidad de Carlos Zanón. Una original novela prácticamente sin trama en la que el autor se dedica a realizar un recorrido musical, literario y amoroso a través de 352 páginas. Porque nunca puede faltar el amor en las novelas de Zanón —la amistad entre Jim, Eileen y Cowboy también es amor y del bueno—, como tampoco la prosa poética. De hecho, en esta novela, parece que el autor ha buscado alejarse definitivamente de los clichés de perdedores y estigmatizados varios que pululan en la ficción para escribir lo que le iba saliendo de las entrañas o para, simplemente, hablar de aquello de lo que tenía ganas: de poesía, con Wislawa Szymborska o de los talent show ya que Jim ha estado en uno como jurado. 

Incluso los personajes de Love song no huyen ni tampoco buscan, porque ya hace tiempo que han encontrado. Sólo viven, que ya es bastante difícil. Posiblemente tengan que hacer lo más complicado debido a la enfermedad de Eileen: aprender a despedirse.

«Se fueron de su mano izquierda. Todos, los cinco dedos. Se largaron en mitad de la cena. No tuvieron ni la delicadeza de avisar o dejar algún dedo en la mano. Su fuga, la de todos, los cinco, no cogió de sorpresa a Eileen. Desde el principio del concierto supo que aquellos dedos iban a acabar haciendo precisamente lo que hicieron, pero tenía la esperanza de que aguantarían hasta los postres. No fue así».

Zanón hace literatura. La legitima y la rubrica. Y madura a medida que avanza a través de años galácticos, siderales o bisiestos. Vaya uno a saber. 

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Carlos Zanón (Barcelona, 1966) es autor de libros de poemas, de las novelas Nadie ama a un hombre buenoTarde, mal y nunca, premio Brigada 21 a la Mejor Primera Novela del Año y finalista de los premios Memorial Silverio Cañada, Giallo e dell Noir (Italia) y Violeta Negra (Francia); No llames a casa, premio Valencia Negra a la Mejor Novela Negra del Año y Yo fui Johnny Thunders, premio Salamanca Negra, Novelpol y Dashiell Hammett; así como del libro de relatos Marley estaba muerto. Con Taxi (Salamandra, 2017), se ha consagrado como uno de los autores más importantes del panorama de las letras españolas. Acaba de publicar Problemas de identidad, una continuación de la serie «Carvalho» de Manuel Vázquez Montalbán. Su obra narrativa se ha traducido en Estados Unidos, Alemania, Francia, Holanda e Italia. Colabora como articulista y crítico musical y literario en periódicos, revistas y suplementos culturales.