Plomo al cuadrado

Malaka es puro Oeste: «Plomo al cuadrado» de Stark Holborn

by PacoMan

Unos pistoleros son contratados por una desolada viuda con dos hijos reacios a esa transacción. Con toda la desconfianza del mundo y alguna más aportada por otros, otros mundos; el par de dos se adentra en el granero. La viuda se sincera, necesita que rehagan la contabilidad del rancho, ella no sabe hacer la o con un canuto y los cenutrios de sus hijos aún menos, necesita que se le diga cuánto plantar, cuántas reses se pueden criar con lo plantado…  ¡Los forajidos lo son por ser matemáticos!

¿Cómo no caer absolutamente rendido a los pies de la autora de tan brillante idea? Para un veterano profesor de contabilidad, teoría económica y econometría, este argumento es gloria bendita. Su autora es la norteamericana Stark Holborn que publicó en 2020 Triggernometry, un juego de palabras entre gatillo (Trigger) y trigonometría que el traductor, Manuel de los Reyes, de la edición en castellano que la editorial malagueña El Transbordador acaba de lanzar (septiembre de 2021), ha traducido por Plomo al cuadrado.

Plomo al cuadrado es un Weird Western muy evidente, incluso diría que su autora busca encuadrarse con ahínco en esa etiqueta. ¿Y qué es un Weird Western? Pues una historia del oeste con elementos fantásticos, normalmente de terror, pero también de ciencia ficción y fantasía.

Somos la última línea de defensa: somos como los últimos de Filipinas, los últimos que leemos. Pese a eso, incluso nosotros, necesitamos las referencias del cine para definir y dimensionar un concepto. Así son Weird Western y lo dotan de contenido: Wild Wild West (1999), dirigida por Barry Sonnenfled y protagonizada por Will Smith. Cowboys & Aliens (2011), dirigida por Jon Favreau y protagonizada por Daniel Craig y Harrison Ford. Cazadores de demonios (Gallowwalkers, 2012), dirigida por Andrew Goth y protagonizada por Wesley Snipes. Y Bone Tomahawk (2015), del guionista y director S. Craig Zahler con unos sobrios y muy efectivos Kurt Russell, Matthew Fox, Patrick Wilson y Richard Jenkins. Hay más… pero mejor correr un tupido velo, salvo error u omisión de este humilde cronista.

En mi reciente reseñaWeird Western: canallas en el oeste aquí mismo: en Abrir un libro, comentaba la Gran añada del 2014-15 para el Weird West patrio. Igual que la cosecha de este Otoño de 2021, porque además de Plomo al cuadrado también se ha editado en Málaga y también en Septiembre de 2021 Weird Western Cine del oeste sin fronteras libro oficial  de la XXIII Semana Internacional de Cine Fantástico de la Costa del Sol coordinado por Jesús Palacios y publicado por Applehead Team Creaciones. Además, en una escala infinitamente menor, también en Málaga, se está pergeñando una publicación de aficionados sobre el tema pero mejor no digo nada más y no la gafo. Parece pues que siguiendo la extendida tradición del fandom de editar a arreones, afortunadamente ahora nos encontramos en uno, como si de réplicas de terremotos se tratase. Y entre arreón y arreón: nada, el páramo más absoluto.

Holborn escoge una pareja de matemáticos: la protagonista Malago Browne “la Loca” (probablemente en honor de la afroamericana Marjorie Lee Browne), y Pierre Fermat “el Fideo”  (evidentemente por Pierre de Fermat[1]), fueras de la ley de gatillo ágil y fácil. Y que gracias a sus soberbios conocimientos, tienen ventaja en los frecuentes tiroteos en que se ven involucrados en su eterna huida de los soldados del Capitolio. La historia avanza en sucesivos saltos en el tiempo, con encuentros y desencuentros típicos de las historias del Oeste, sobre todo las crepusculares. La novela corta es adictiva en sus inicios, el planteamiento es subyugante, pero en honor a la verdad se va desinflando. Y tres son las razones: una trama confusa, la forzada superioridad de las matemáticas en los tiroteos a lo OK Corral y que la mayoría de los guiños matemáticos (ecuaciones y expresiones matemáticas que aparecen en el texto) no lo son, no tienen el sentido que pretende el texto.

En el haber de Holborn hay que destacar la creación de un maravilloso universo: la persecución de las personas con habilidades matemáticas a los que se les llama matemágicos (menos mal que esta es la única concesión a la parafernalia fantástica post Harry Potter), a manos de los soldados del Capitolio en un contexto del  puro Oeste del XIX. El acierto es no contar, no dar ninguna razón, ningún motivo para ese odio, esa inquina, esa persecución que ríete tú de la Inquisición. Siempre he creído que es más efectivo no mostrar el origen del horror, no enseñarlo directamente, sólo sus efectos. Nada asusta más que los propios temores proyectados en los huecos de las historias, que exigen a los lectores que los rellenen ellos mismo. Es un universo maravilloso al que volver y con certeza Holborn lo revisitará… y seguramente algún pastichero de pluma fácil también lo hará.

Mientras espero la segunda entrega, estoy calculando la trayectoria del proyectil disparado por un cañón… nunca se sabe cuando me podrá ser útil, sobre todo en estos tiempos llenos de talibanes en Kabul y justo aquí al lado.

[1] También en su honor en 2007 Luis Piedrahita (conocido monologista) y Rodrigo Sopeña dirigen su propio guion en la más que recomendable La Habitación de Fermat que hará las delicias de aquellos que  gozan con las matemáticas. Nota: esta película no está ambientada en el oeste, sino en la España actual… que salvando las distancias, también es un lugar donde se ensalza la ignorancia y de facto se denosta el conocimiento, cualquier conocimiento.

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Stark Holborn es novelista, guionista de videojuegos, crítica de cine y autora de la serie Nunslinger y de la novela Ten Low. Más información en su página web https://starkholborn.com o en Twitter @starkholborn.