El carruaje fantasma y otros cuentos góticos

«El carruaje fantasma y otros cuentos góticos»

de Amelia B. Edwards. Traducción de Daniel de la Rubia Ortí. Alba Editorial.

Por Cristina de @abrirunlibro

Como no podía ser de otra manera, para esta noche Abrir un libro quiere cumplir con la vieja tradición de evocar los cuentos de fantasmas. Del atrezzo para la representación, ya sea la chimenea, Ebenezer Scrooge o el mismísimo Carbunclo azul, por poner algún ejemplo, ya se encargará cada uno de los lectores. Hoy se trata de rememorar las ghost stories tal y como venimos haciendo estos últimos años pero, en esta ocasión, en vez de publicar un relato original, se comentará el libro El carruaje fantasma y otros cuentos góticos de la escritora y egiptóloga Amelia B. Edwards publicado por Alba Editorial.

Amelia B. Edwards nacida en Londres en 1831, desarrolló todo su trabajo en plena era victoriana. Habiendo sido educada en casa por su madre como la mayoría de las mujeres de la época, enseguida se interesó por la escritura publicando a la edad temprana de 7 años un poema en una revista y a los 12 años un relato. Luchadora por el sufragio femenino, fue una escritora exitosa que consiguió ser best seller alcanzando quince ediciones con Lord Brackenbury (1880). Publicó también cuentos de terror de manera anónima en diversas revistas así como en la publicación de Charles Dickens, All The Year Round. Gracias a la escritura pudo llevar una vida desahogada y dedicarse a viajar en compañía de su amiga. Escribió libros de viajes contando las expediciones que realizó y, después de recorrer varios puntos de interés como los Dolomitas, en 1873 llega a Egipto y se horroriza ante los saqueos de tumbas y la destrucción de obras de arte. Decide fundar en 1882 la Egypt Exploration Society —la fundación sigue en activo—,  dando conferencias sobre Egipto en Inglaterra y EEUU. Mujer muy respetada en su tiempo, murió en 1892 a la edad de 61 años. 

En El carruaje fantasma y otros cuentos góticos, se reúne la totalidad de cuentos góticos que se publicaron de la autora. Son quince los cuentos fusionados en este libro que aparecieron en su momento en diferentes revistas. Relatos que harán las delicias de aquel lector amante de este tipo de cuentos ya que la manera de narrar de Amelia B. Edwards es muy similar a la de Dickens —«todo escritor imita al principio» como escribió en sus memorias Arthur Conan Doyle—, las descripciones son sobrecogedoras y visuales, y la ambientación gótica es muy acorde al gusto del período. 

«El hombre volvió la cabeza lentamente y me miró a los ojos sin decir nada. No olvidaré esa mirada mientras viva, pues me heló la sangre. Y se me hiela de nuevo con solo recordarlo. Sus ojos despedían un brillo ardiente y antinatural. Su rostro estaba lívido como el de un cadáver. Sus labios exangües se retraían como si agonizase, y entre ellos relucían los dientes.»

El párrafo anterior pertenece al cuento que dará título al recopilatorio, El carruaje fantasma (1864). Un abogado perdido en un páramo después de un día de caza desapacible e infructuoso, será cobijado por un extraño personaje al caer la noche. El abogado tendrá prisa en regresar al lado de su esposa que se encuentra en un pueblo cercano por lo que al parar de nevar, decidirá regresar lo antes posible junto a ella. Para ello deberá tomar la carretera de la antigua diligencia. 

El carruaje fantasma y otros cuentos góticos es una recopilación completa de los cuentos de terror de una escritora que fue representativa de su época. 

***

Amelia Anne Blanford Edwards nació en Londres en 1831, hija de un militar retirado convertido en banquero. Educada por su madre, a los siete años publicó su primer poema en una revista, y a los doce su primer cuento. En la década de 1860 fue asidua colaboradora de All The Year Round, la revista de Charles Dickens, a quien admiraba profundamente. Como la mayoría de sus cuentos de fantasmas, que ella misma ilustraba, se publicaron anónimamente, a veces se llegaban a confundir con los del propio Dickens debido a la similitud estilística entre ambos. Edwards participó asimismo abiertamente en la causa por el sufragio femenino. Viajó a Egipto a finales de 1873 y, escandalizada por la profanación y destrucción de obras de arte, creó una fundación, la Egypt Exploration Society, para preservar los monumentos arqueológicos. Edwards es una figura clave de la época victoriana, no solo por su obra literaria –cuentos de fantasmas y relatos de viajes– sino también por haber sido una de las mayores historiadoras y arqueólogas de la época. Escribió novelas muy populares como Barbara’s History (1864) y Lord Brackenbury (1880), y el libro de viajes por Egipto A Thousand Miles up the Nile (1877). Murió en 1892 en Weston-super-Mare, una ciudad en la costa de Somerset.