El caso de la fotografía de espíritus

«El caso de la fotografía de espíritus»

Sir Arthur Conan Doyle. Traducción de Miguel Cisneros Perales. Editorial Wunderkammer.

Por Cristina de @abrirunlibro

La popularidad del movimiento espiritista tan en boga durante el siglo XIX, dio a surgir otras singularidades dentro del mismo movimiento. Una de ellas fue la fotografía espiritual o captación de fantasmas y espíritus en los retratos: una foto donde junto al retratado, aparecía algún familiar fallecido hecho ectoplasma —en la imagen destacada de esta entrada puede verse a Arthur Conan Doyle con el supuesto espíritu de su hijo Kingsley, muerto por el desarrollo de una neumonía a causa de la enfermedad de la gripe española contraída durante la primera guerra mundial cuando luchaba como soldado—. Arthur Conan Doyle, médico y escritor, y un aventurero nato, creador del famoso detective Sherlock Holmes —un personaje de ficción que utilizaba en las investigaciones el método deductivo y que jamás creyó en espíritus y nunca resolvió un caso basándose en hechos sobrenaturales—, fue un gran defensor del movimiento espiritista e incluso perteneció a varias asociaciones. Doyle, conocido también por ser un investigador de incidentes reales y que gracias a sus artículos en periódicos reabrió casos de personas injustamente encarceladas logrando su liberación, sucumbió en vida a la búsqueda de hechos inexplicables, llegando a gastar grandes sumas de dinero defendiendo causas totalmente fraudulentas.

Una de estas causas fraudulentas en la que Doyle creyó con los ojos cerrados fue la de la fotografía de espíritus. El escritor llegó a defender a capa y espada al médium William Hope «por ser un gran creyente espiritista» —descripción muy poco racional y muy alejada de Sherlock Holmes—. Hope, que fue uno de los fotógrafos de fantasmas más famosos de la época, más adelante sería descubierto y puesto en evidencia. Conan Doyle siguió defendiendo a Hope y llegó a escribir un estudio que hoy por fin tenemos ya aquí traducido por primera vez al castellano. Una rareza que no habíamos tenido ocasión de conocer —excepto aquellos con un dominio absoluto del inglés y que lo hayan leído en este idioma—, que se hace difícil de eludir y que hay que tener en nuestra biblioteca si somos aficionados a las ediciones curiosas.

En 1922, cuando el Círculo Crewe salió a la palestra tras ser descubierto por la Sociedad de Investigación Psíquica Británica como una asociación fraudulenta —el Círculo Crewe, situado en la ciudad de Crewe, en el condado de Cheshire, Inglaterra, estuvo formado por fotógrafos espiritistas liderado por Hope–, Doyle realizó este estudio explicando de forma muy vehemente, los pros y contras de estas fotografías. Para ello, desmenuza de manera detallada todo lo que se puede observar en las numerosas imágenes de personajes retratados con fantasmas que se incluyen en el ensayo, así como diversas pruebas que se realizaron al propio Hope y a las placas y a todo el proceso que se seguía para captar estas imágenes. También hay que hacer constar que en el estudio se incluyen testimonios reales, una pequeña orientación sobre la naturaleza del espiritismo, la relación que tiene éste con el psicoanálisis y también la psicografía: las palabras escritas por un espíritu. 

No es necesario explicar lo bien narrado que se encuentra El caso de la fotografía de espíritus ya que cualquiera, sea seguidor de Holmes o de otra narrativa como la histórica o la de terror, sabrá que Doyle es un gran cuentista, novelista o cronista. Sí pero, ha de hacerse constar que la edición de editorial Wunderkammer es una preciosidad de edición, cuidada y mimada con esmero, y que encaja a la perfección dentro del gusto de los seguidores de la época victoriana. Un placer.

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Sir Arthur Conan Doyle (1859-1930) fue un escritor escocés conocido mundialmente por sus historias de ficción clásica de detectives, aunque escribió sobre muchos otros temas y géneros, incluyendo obras de teatro, poesía y ensayo. Menos conocida es su faceta espiritista, movimiento del cual era un miembro destacado y al que dedicó varios escritos, como este The case for spirit photography (1922) y su volumen sobre la historia del espiritismo: History of spiritualism (1926).