Zozobrar

«Zozobrar». Lola Lafon. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. AdN Alianza de novelas.

Por Cristina de @abrirunlibro

1984. Cléo, de trece años, tiene un sueño: ser bailarina de modern jazz y salir del extrarradio de París en donde vive con sus padres, una familia de clase media trabajadora. Un día contactará con ella una desconocida fundación, Fundación Galatea, donde unas personas le prometerán una beca para conseguir ser una reputada bailarina. Para ello, además de trabajar duramente entrenando, durante unos almuerzos en un hotel de París deberá competir con otras muchachas para lograr una plaza de la disputadísima beca y demostrar a los comensales, supuestos jueces de la fundación, una personalidad ‘madura’. En realidad es todo una trampa y Cléo se verá atrapada en una organización de pederastas. El primer año no conseguirá disponer de la tan ansiada beca pero podrá volver a intentarlo al año siguiente. Para ello deberá ayudar a conseguir que otras menores se interesen por la organización.

Víctima y verdugo. Las dos caras de una misma moneda. A través de los años, la novela alcanzará 2019, conoceremos cómo se va desarrollando la vida de Cléo. Los durísimos entrenamientos para el baile donde el lector se preguntará en algún momento si en realidad a Cléo le interesa tanto el baile o que lo importante para ella es el castigo autoinfringido en una culpa que no sólo no se dilata en el tiempo sino que crece en él. 

«El pasado era irreversible. Ningún perdón podría deshacer lo que había sido».

Zozobrar, Prix Landerneau des Lecteurs 2020, toma el ejemplo del caso real del escritor francés Gabriel Matzneff —escritor largamente premiado a lo largo de su trayectoria que incluso había publicado novelas autobiográficas defendiendo la pederastia—, o también el del mayor movimiento conocido en redes sociales: el #MeToo del caso Weinstein. 

Esta es una novela realmente dura. No sólo por la ficción expuesta sino por la magnífica descripción y desarrollo de las reflexiones de Cléo: Lola Lafon no dejará ni el más ínfimo pensamiento de la niña —después mujer—, sin explicar; sin desmenuzar; sin analizar. La voz de Cléo o de otras niñas como Betty, son profundamente dolorosas ya que la técnica narrativa de Lola Lafon en este libro consiste en entrelazar una estructura de voces, todas las voces que han tenido algo que ver con Cléo, hurgando de manera precisa en el remordimiento, el desconsuelo o la amargura. Una escritura que traspasa el libro y se convierte en una explosión de sentimientos rigurosos y determinantes, vistos desde cualquier prisma como todas las caras del silencio: desde la familia, profesores o la misma estructura necesaria para acometer el delito de la pederastia. Personas que miran hacia otro lado pero tanto o más culpables que los propios criminales.  

Todo queda dibujado en este magnífico libro. Nada es porque sí. Todo está definido para hacernos reflexionar. Como las horas dedicadas a la danza con los esguinces, desgarros, tendinitis… La rutina del alcanfor. El dolor físico como fuente de aprendizaje. 

Zozobrar, un relato lacerante que desborda la angustia, magníficamente detallado y narrado. 

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Novelista y música, procedente de una familia franco-ruso-polaca, Lola Lafon (1974) es autora de cinco novelas; entre otras, «La pequeña comunista que no sonreía nunca», galardonada con numerosos premios literarios, y «Mercy, Mary, Patty». En el ámbito de la música, tiene en su haber dos álbumes: «Grandir à l’envers de rien» y «Une vie de voleuse».