Después

«Después». Stephen King. Traducción de José Óscar Hernández Sendin / Ana Isabel Sánchez Díez. Plaza & Janés.

Por Cristina de @abrirunlibro

A la aparente ligereza y pasar páginas de un thriller bien hecho y trabajado debería bautizarse en el mundo de la edición como «hacer un Stephen King«. Y es que en el entorno de la ficción, hacer thrillers imparables y con todas las técnicas narrativas del mundo aún está considerado como algo liviano. Como si no costara esfuerzo. Como si fuera pan comido. Y nada más lejos de la realidad como la realidad que nos expone King en Después, su último libro publicado aquí y en plena promoción, que bien podría llegar a ser uno de los libros más vendido de este verano. Cosa que tampoco es ninguna deshonra ya que los escritores lo que quieren es vender libros para que sean leídos. 

Después no es una una novela de terror pero sí dispone de aquellos toques sobrenaturales que tanto nos gustan a los seguidores del Rey así como cierto humor macabro solapado, tan característico del escritor. Después se encuentra ambientado en la época actual en Nueva York. Un niño, Jamie Conklin que puede ver y hablar con los muertos aunque de manera diferente al niño de la película El sexto sentido, se verá obligado por la ex pareja de su madre y que es policía, a hablar con un asesino que ha muerto para que le diga dónde puso una bomba que se encuentra a punto de estallar y que podría matar a muchas personas. 

Narrada en primera persona por el propio Jamie y en ocasiones rompiendo la cuarta pared para dirigirse al lector, el ritmo será imparable en Después. El acierto de un argumento con el mal en estado puro, tanto a nivel material como inmaterial, más cierta conexión en algún momento con IT tal y como se nos ha hecho saber en una promoción del libro incansable, hará que todo el conjunto cumpla con las expectativas que se espera de King.

«Pues sí, veo muertos. Que yo recuerde, siempre ha sido así. La cosa, sin embargo, no va como en la peli de Bruce Willis. Puede ser interesante, puede ser aterrador (como con el tío de Central Park), y puede ser un coñazo, pero la mayoría de las veces es lo que es, sin más. Como ser zurdo o ser capaz de tocar música clásica con tres o cuatro años o desarrollar un alzhéimer de inicio temprano…»

Hallando también ciertas referencias a obras de la literatura universal, Después se mueve en el mundo de la edición ya que la madre de Jamie es agente literaria. Los personajes, sobre todo madre e hijo, son potentes aunque también lo serán el resto de protagonistas que irán aportando partes fundamentales a la trama —y aquí sí, en una trama sencilla—, pero que con las inquietantes situaciones, descripciones de lo más macabras y algún que otro personaje odioso, el libro puede durar unas pocas horas entre las manos del lector pese a ser un libro con escasos giros.

Después, otro thriller hábil de uno de los autores con más destreza y capacidad narrativa de la actualidad: el Rey.

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Stephen King es autor de más de cincuenta libros, todos ellos best sellers internacionales. Sus títulos más recientes son La sangre mandaEl InstitutoElevaciónEl visitante (cuya adaptación audiovisual se estrenó en HBO en enero de 2020), La caja de botones de Gwendy (con Richard Chizmar), Bellas durmientes (con su hijo Owen King), El bazar de los malos sueños, la trilogía Bill Hodges (Mr. MercedesQuien pierde paga y Fin de guardia), Revival y Doctor Sueño. La novela 22/11/63 (convertida en serie de televisión en Hulu) fue elegida por The New York Times Book Review como una de las diez mejores novelas de 2011 y por Los Angeles Times como la mejor novela de intriga del año. Los libros de la serie La Torre Oscura e It han sido adaptados al cine, así como gran parte de sus clásicos, desde Misery hasta El resplandor pasando por CarrieEl juego de Gerald y La zona muerta.

En reconocimiento a su trayectoria profesional, le han sido concedidos los premios PEN American Literary Service Award en 2018, National Medal of Arts en 2014 y National Book Foundation Medal for Distinguished Contribution to American Letters en 2003.

Vive en Bangor, Maine, con su esposa Tabitha King, también novelista.