Versos para un muerto (Inspector Pendergast 18)

«Versos para un muerto», (Inspector Pendergast 18). Douglas Preston y Lincoln Child. Traducción de Efrén Del Valle Peñamil. Plaza & Janés.

Por Cristina de @abrirunlibro

Nueva entrega, la número 18, de la serie de novelas del agente especial del FBI Aloysius Pendergast que esta vez deberá enfrentarse a un macabro asesino serial, en una húmeda y tropical Miami Beach. Pendergast, junto a un nuevo compañero, el agente Coldmoon, deberá atrapar a un asesino que arranca el corazón a sus víctimas y en una especie de misteriosa ofrenda, depositará los corazones en tumbas de mujeres que se han suicidado años atrás. Lo acompañará con unas enigmáticas cartas. 

Douglas Preston y Lincoln Child vuelven a demostrar que el agente Pendergast  tiene aún mucha maldad a la que enfrentarse. Después de una casi decepcionante entrega de Pendergast 17, vuelven a ilusionar con Versos para un muerto al cumplir con una trama imparable, no olvidar el entorno gótico en el que ambientan la mayoría de las novelas del agente del FBI, en esta ocasión con los cementerios de Miami Beach, o de hacer algún guiño al detective asesor de todos los tiempos. En esta ocasión es Pendergast quien manda un mensaje a Arthur Conan Doyle. Aunque también hay más: 

«Nunca me ha gustado ese tío; siempre me ha parecido innecesariamente melodramático. Pero muy bien. Si quiere a Sherlock Holmes, tendrá a Sherlock Holmes.»

Por otro lado existen novedades y es que Howard Longstreet ha muerto y ahora Pendergast reporta al nuevo director de la oficia del FBI en Nueva York, un tal Walter Pickett, que pondrá en serios apuros al agente especial. Además, el nuevo compañero —precioso el nombre de Coldmoon— descendiente de los lakotas —es interesante la reclamación actual de los lakotas sobre la soberanía de las tierras de sus antepasados para proclamar la República de Lakota—, interferirá en el trabajo del independiente Pendergast aunque éste hallará la manera de actuar de forma autónoma como siempre ha hecho. Por último, ‘el tema’ que quedó en espera en la entrega 16 y 17, aquí se resolverá de manera privada y hasta decorosa: como los protagonistas. Un buen punto ya que no sé cómo lo hubiéramos entendido los seguidores de haber sido explícito.

Con un inicio delirante y algo cómico, como debe ser, Versos para un muerto recupera la narrativa de progresión ascendente, la frescura de los primeros casos y recobra también algún personaje que nos gustó mucho en su momento y que aunque ahora ya no es posible por causas evidentes, nos hará recordarlo con una sonrisa en la boca. 

Aunque personalmente me ha faltado algo del atrezzo habitual de la serie —aunque entiendo que no se debe abusar—, Versos para un muerto entretiene de verdad. Una vez finalizado el libro no deja de sorprender que una serie con tanta antigüedad, desde 1995, siga entusiasmando y haciendo disfrutar de la lectura a los seguidores entre los que me incluyo. Evidentemente.

Larga vida a Aloysius X. L. Pendergast.

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Douglas Preston y Lincoln Child son coautores de más de veinte novelas aunque también escriben por separado.

Lincoln Child es un apasionado de las motos, los loros exóticos y la literatura inglesa decimonónica. Douglas Preston, en cambio, prefiere los caballos, el buceo, el esquí y la exploración de la costa de Maine en un barco de pesca.

Ambos autores invitan a sus lectores a visitar su página web: www.prestonchild.com.