Silva rerum

«Silva rerum». Federico J. Silva. Mercurio editorial.

Por Cristina de @abrirunlibro

«Pero es posible bañarse dos veces en el mismo río»

Abrir un poemario es como tener un billete con destino a Marte. O a la luna. O vaya uno a saber. Pero siempre hacia un lugar ya no sólo desconocido e idealizado sino que además es un lugar en perpetuo cambio y movimiento. Hoy se leen unos versos y se hace una interpretación y mañana, leyendo los mismos, la percepción puede ser totalmente contraria. Porque el lector cambia. Porque el entorno cambia. Porque los poemas no son estáticos. Ya lo explicó Borges mucho mejor en una conferencia en el Teatro Coliseo de la ciudad de Buenos Aires en 1977:

«Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados. Despiertan cuan­do los llamamos; mientras no abrimos un libro, ese libro, literalmente, geométricamente, es un volumen, una cosa entre las cosas. Cuando lo abrimos, cuando el libro da con su lector, ocurre el hecho estético. Y aun para el mismo lector el mismo libro cambia, cabe agregar, ya que cam­biamos, ya que somos (para volver a mi cita predilecta) el río de Heráclito, quien dijo que el hombre de ayer no es el hombre de hoy y el de hoy no será el de mañana. Cambiamos incesantemente y es dable afirmar que cada lectura de un libro, que cada relectura, cada recuerdo de esa relectura, renuevan el texto. También el texto es el cambiante río de Heráclito.»

Y eso es la poesía. O debería serlo. Y Silva rerum de Federico J. Silva, lo es: un poemario estético con texto cambiante que se renueva con cada relectura. Un poemario flexible y moldeable que permite al lector serlo también con él. 

«Pero es posible bañarse dos veces en el mismo río»

Silva rerum significa «bosque de las cosas». Y también otras más; como el apellido del autor. Pero lo principal es que Silva rerum es un conjunto de ideas, de sentimientos, o incluso de citas o referencias en un bosque de versos y de ramas. O de besos y de brotes. O de despedida y de vástagos. Elementos frondosos ‘en’ y de un mismo lugar. 

Federico J. Silva consigue con Silva rerum lo ya casi imposible hoy en día: escuchar el silencio del poema, oír la melodía de los versos libres, seguir la cadencia de las palabras al juntarse o llenarse de ideas con fragmentos y citas. Un ilusionista en un bosque con un río.

«Pero es posible bañarse dos veces en el mismo río»

Es complicado para mí reseñar poesía. De hecho lo hago en muy pocas ocasiones aunque siempre tengo un poemario a mano para descansar de toda la prosa que nos invade. Pero el vértigo cuando te sumerges en una nueva composición es indescriptible porque si los versos se apropian de uno, no van a salir jamás. Nunca parten y ahí se quedan. ¿Y cómo explicar eso?

***

Federico J. Silva, (Las Palmas de Gran Canaria, 1963), es licenciado en Filología Hispánica y profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Lila del Valle de Jinámar. Ha publicado nueve libros de poesía y uno de prosa y obtenido el premio Hispanoamericano de Poesía “Dulce María Loinaz” 2004 concedido por la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias y el Premio Literario de Poesía “Tomás Morales” 2004, otorgado por el Cabildo de Gran Canaria y la Casa Museo Tomás Morales. De 2000 a 2003 ejerció de profesor de español en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, y de mayo 2004 a octubre 2006 trabajó en los medios de comunicación, primero en el periódico El Mundo-La Gaceta de Canarias y posteriormente en la Agencia Canaria de Noticias (ACN Press). Entre sus publicaciones se encuentra: Sea de quien la mar no tiene airada (1995), La luz que nos hiera (1996), Aun amar adverso (1996), Ultimar en tus brazas (1998), Bestiario de la implicitación (2000), Las veladas de Monsieur Teste (2000), Este hombre que está junto a ti al borde extático del precipicio (2005), El crimen perfecto (2005), Era Pompeía (2005), Donde menos se piensa salta el gatoliebre (Tenerife, 2005) y Las calmas aparentes (Tenerife, 2015).