Entrevista a Jon Echanove, autor de «El ángulo de la felicidad»

Entrevista a Jon Echanove, autor de El ángulo de la felicidad

El ángulo de la felicidad es una novela sobre la capacidad de superar nuestro pasado y la suerte de encontrar un modo diferente de ver la vida para alcanzar la felicidad. ¿Crees que reinventarse y pasar página siempre es posible?

No siempre. La vida puede ser muy dura. Lo que sí creo es que es mucho más fácil reinventarse cuando nos vemos forzados a vivir en un entorno diferente, desligado de nuestro pasado y que nos deja espacio para elegir qué parte de nuestro trayecto vital queremos rescatar y cuál no.

En tu historia has trazado a un protagonista treintañero (Juan) y solitario que lleva una vida monótona y que ha dedicado su vida adulta a cuidar de su madre y de su hermana, que sufre una disfunción cerebral. ¿En qué momento Juan empieza a cuestionarse su existencia y se harta de su día a día?

Tengo la impresión de que Juan siempre ha estado harto de su vida y, sobre todo, harto de sí mismo. Para él, el gran cambio ocurre cuando pierde su espacio y su función dentro del núcleo familiar. A partir de ahí, con más o menos consciencia, trata de encontrar un nuevo camino.

Una parte de la historia transcurre en Beijing y estuviste viviendo allí durante una temporada. ¿En qué medida te ha ayudado eso a la hora de describir la ciudad y las costumbres de sus habitantes?

Mucho. Yo he tenido la fortuna de conocer China muy de cerca y sí he querido compartir en la novela esa vida cotidiana. Una realidad que dista mucho de la imagen geopolítica que transmiten los telediarios o de la más exótica que evoca su cultura milenaria.

Esta es tu primera novela y, sin embargo, en ella logras captar y describir las emociones y los sentimientos del protagonista con una gran destreza. ¿Crees que tus estudios de psicoterapia te han ayudado a entender mejor a tus personajes?

Muy posiblemente. Aunque el simple hecho de escribir mucho y tener más experiencia vital y más diversa haya ayudado en mayor medida. El ángulo de la felicidad es mi primera novela que ve la luz, pero se trata del sexto manuscrito que completo; en todos ellos, asegurar un recorrido emocional congruente y creíble de los personajes ha sido una obsesión para mí. Pero sí creo que mi paso por la psicoterapia me ha dado una herramienta más para acercarme a esa ambición.

En El ángulo de la felicidad están muy presentes sentimientos como el amor, la compasión o la esperanza. ¿Cuál consideras que es el sentimiento que define mejor a Juan?

El gran reto de Juan es no sentirse inadecuado. Mucha de la experiencia vital de Juan está cubierta por un velo de inseguridad, una obligación de atender primero y siempre a las necesidades del otro. Cuidarse a uno mismo también tiene que aprenderse.

Si nos dejamos guiar por el título, se podría pensar que estamos ante un libro de crecimiento personal. Sin embargo, has escrito una novela que, pese a ofrecer una lectura ágil y amena, esconde mucha profundidad y conduce a la reflexión. ¿Dentro de qué género literario la enmarcarías?

Mi objetivo era mostrar el proceso de maduración y de cambio de una persona del modo más entretenido posible. Pero yo no he hecho un ensayo sobre ello, ni la novela pretende ofrecer ninguna guía a nadie. Por otro lado, yo soy un apasionado de la novela negra, e intencionalmente he querido trasladar el ritmo y la agilidad de ese género a mi historia.

En el mundo anglosajón novelas como la mía se enmarcan dentro del género coming-of-age (llegar a la vida adulta). Creo que El ángulo de la felicidad encaja bien en esa categoría.

Has publicado este libro durante la pandemia. ¿También lo has concebido en plena época COVID-19?

No. Esta era una historia que tenía esbozada desde hace algunos años. En mi caso, la pandemia me ha facilitado estar más tiempo en casa y seguramente avanzar más deprisa que en otras circunstancias.

Ahora que no podemos realizar presentaciones presenciales de los libros ni asistir a ferias literarias, ¿cómo está siendo el contacto con tus primeros lectores/as?

De momento un contacto virtual, ¡qué otro remedio queda! Pero es muy positivo. Da un placer inmenso que la gente te escriba para compartir lo que la novela les ha transmitido. Sin embargo, me hubiera encantado tener la opción de poder hacer acciones de márquetin tradicionales. Sobre todo, poder invertir tiempo en librerías independientes, que son, desde mi punto de vista, claves en la promoción de un libro.

¿Cómo visualizas dentro de unos años tu carrera de escritor? ¿Tienes pensado seguir por esta línea literaria?

Yo voy a seguir escribiendo y publicando. Por lo menos mientras tenga historias que contar y disfrute tanto como ahora sentándome frente al teclado cada mañana. Pero no tengo una meta definida. En qué se concrete o cómo se defina mi carrera como escritor depende de factores que están en su mayoría fuera de mi control; la recepción de mis libros por los lectores, las preferencias de agentes literarios y editoriales, el acceso a canales de distribución…

La novela en la que ahora estoy trabajando, Los planes de Dios, es un libro que explora nuestra relación con el éxito, la violencia y la pobreza. Sigue una línea literaria similar, pero no creo que en el futuro todas mis historias vayan a encajar en este género. Me atrae mucho explorar la novela histórica o de ciencia ficción.

Redacción