Noche de juegos

«Noche de juegos». VV. AA.: Ramón Paso, Sandra Pedraz Decker, Victoria Jiménez y Ana Azorín. Ediciones Carena.

Por Luis de Luis

El recurso argumental de un apagón en la ciudad permite una serie de narraciones entreveradas que bucean en la oscuridad pringosa y encuentran una realidad fatídica y ridícula: la de las arenas movedizas del esperpento, el disparate y la sangre.

Así, con Las chicas guapas no van al infierno Sandra Pedraz Decker y Ramón Paso reavivan el mito del payaso asesino para contar una historia del desprecio y odio que late en cada historia de amor malsano, algo en lo que abundará Pedraz Decker en el terso Etilo cloruro.

El dramaturgo Ramón Paso aporta a la colección, por una parte, la nouvelle que le da título —un noir que es apólogo, un cuento que es moral, una fábula que es  ejemplar—, sobre la dignidad, la conciencia y la honradez y, en última instancia, sobre las miradas que devuelven los espejos a quien se detiene a ver y no mirar; y, por otra, Temporada de caza una delicia que hubiera escrito Quevedo de haber nacido guionista de los Looney Tunes o Bugs Bunny de protagonizar El Lazarillo de Tormes, todo un canto a la nobleza patética.

Paso comparte con Ana Azorín Mi marchita virginidad, el recuento de lo que pasaría por la cabeza de una Alicia que se hubiera dejado de países y de maravillas. Por su parte y por su cuenta, Ana Azorín despliega en El maquiavélico plan de los pompones rosas toda la socarronería posible para narrar la gymkana a la que se ve sometida una pija —tan lúcida como insoportable—, a quien no le queda otra que arrancarse los anillos para convertirse en profanadora de tumbas y ladrona de la cadáveres avant la lettre.

Con gracia y esmero Victoria Jiménez muestra un delicioso relato de unos goonies otoñales que aprovechan el negro sobrevenido para escapar de su cárcel (dícese  asilo o residencia) y, de paso,  recuperar la dignidad rompiendo reglas y convocando recuerdos y ternuras del ayer.

Noche de juegos es una colección tan compleja como veraz, tan sutil como descarnada, tan dulce como correosa. Como la vida misma, vaya… Siempre que sea a oscuras, claro.

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Ramón Paso. Dramaturgo, guionista y director de escena nacido en Madrid en 1976. Nieto del dramaturgo Alfonso Paso y bisnieto del escritor Enrique Jardiel Poncela. Cuenta a sus espaldas con más de una treintena de montajes teatrales, ya sea como dramaturgo, director de escena o en ambas funciones (biografía parcial de Academia de las Artes Escénicas, aquí completa).

Sandra Pedraz Decker (Madrid, 1985), filóloga, co-creadora del logotipo Somos música para la SGAE, ha ganado y quedado finalista en varios certámenes literarios. Ha colaborado en diversas antologías.

Victoria Jiménez (Madrid, 1981). Debuta como actriz en el Teatro Español de Madrid con 19 años y con 20 inicia su carrera como guionista, llegando a colaborar con productoras como Prime Time, Grupo Ganga, Castelao Producciones o TVE. Ha colaborado también en diversas antologías.

Ana Azorín (Yecla, Murcia, 1982). Tras cursar estudios de Arte Dramático y Música, en 2007 comienza a trabajar como guionista en el programa El siguiente de Pedro Ruiz. A día de hoy compatibiliza esta profesión con su carrera como actriz y ha colaborado en diversas antologías.