Gambito de dama

«Gambito de dama». Walter Tevis. Traducción de Rafael Marin Trechera. Alfaguara.

Por Cristina de @abrirunlibro

Alguna vez he comentado que raramente un libro ha llegado a mí después de haber visto la película correspondiente ya que casi siempre ha sido a la inversa. En el caso de las series de televisión, es tan alta la producción que es casi imposible adelantarse con el libro y más aún si éste se encuentra descatalogado —hasta ahora—, como es el caso de Gambito de dama (1983). La serie, que ha acaparado conversaciones y toda la expectación mediática posible en revistas o periódicos —62 millones de espectadores en sus primeros 28 días de emisión en Netflix no es ninguna broma—, ha tenido tal éxito que Alfaguara ha puesto remedio al vacío del libro de Walter Tevis y puede encontrarse ya en digital —yo lo he sacado en préstamo por e-biblio—, y a partir del 21 de enero se podrá adquirir en papel en librerías.

También debo confesar que no conocía al autor Walter Tevis y que la sorpresa ha sido mayúscula al saber que la película oscarizada El color del dinero dirigida por Martin Scorsese, se inspira en la novela del mismo título de Tevis, (1984). O también que El hombre que vino de las estrellas del director Nicolas Roeg, con el extraterrestre David Bowie de protagonista, se basa también en la obra homónima de Tevis (1963) —está claro que ni con todo el tiempo del mundo ni con varias vidas a nuestra disposición, se puede leer y conocer a todos los autores—.

Gambito de dama es una buena novela que dispone de una protagonista —niña-prodigio del ajedrez—, que nos cautivará tanto si somos ajedrecistas como si no.  La fragilidad de Beth Harmon, así se llama una niña a la que conoceremos desde los 8 años hasta los 19, con sus adicciones, su inteligencia y su madurez, es capaz de conmover al lector. Su centro del universo, el de los tableros de ajedrez, sorprende y seduce.

Beth Harmon quedará huérfana a la edad de ocho años e ingresará en un orfanato, el Methuen, condado de Kentucky. Allí será una buena alumna pero introvertida. Un día verá al bedel del edificio pasando el tiempo en el sótano practicando el ajedrez. Beth se sentirá atraída inmediatamente y le pedirá que la enseñe. Al cabo de unos pocos años, Beth estará ya compitiendo en circuitos.

La narrativa de frases cortas y breves párrafos, hará que las páginas del libro pasen sin darnos casi cuenta y a cada capítulo adoraremos más a la niña-adolescente-mujer, a medida que va creciendo. El ritmo de la narrativa, excelente. 

Ambientada entre los años 50 y 60 del siglo pasado, Walter Tevis podría haber caído en el feminismo de panfleto pero no ocurre así. Que Beth sea casi la única mujer compitiendo en circuitos, en un universo básicamente de hombres, podría haber sido utilizado como alegato y buscar las simpatías del público lector femenino —el mayor sector al fin y al cabo—, pero no es así sino que el feminismo se encuentra tratado con gran naturalidad y queda bien patente sin necesidad de gestos innecesarios. El título de la novela o serie, que hace referencia a una apertura en el juego del ajedrez, ya de por sí es una declaración de intenciones.

Walter Tevis refleja a la perfección el complejo mundo de las adicciones. Leyendo su biografía, sabremos que Tevis conocía sobradamente la dependencia de sustancias ya que fue politoxicómano como Beth. Algunos de los personajes de sus libros serán una forma de autoficción sobre su propio problema aunque en el ajedrez, fue un jugador mediocre, quizás refleja en Gambito de dama lo que le hubiera gustado ser.

Gambito de dama, un buen libro no solo entretenido sino que además se convierte en una lectura muy atractiva. 

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Walter Tevis nació en San Francisco, California, en 1928. Escribió más de veinte relatos a lo largo de su vida que publicó en revistas de prestigio como Collier’s, Cosmopolitan, Esquire, Playboy o The Saturday Evening Post. Para Collier’s, compuso “The Big Hustle” (1955), cuento en el que recrearía su fascinación por el pool y que sería el sustrato de su primera novela, “El buscavidas” (1959), en la que dio vida al primero de los personajes decadentes, alcohólicos y desarraigados que poblarían sus ficciones. El libro sería adaptado al cine por Robert Rossen en 1961, donde Paul Newman encarnó al personaje de Eddie Felson en una de sus interpretaciones más memorables. En 1963 publicó “El hombre que vino de las estrellas”, que el propio autor dijo que era una suerte de “velada autobiografía” de su enfermiza infancia y está considerada un clásico de la ciencia ficción. La versión cinematográfica fue dirigida por Nicolas Roeg en 1976, con David Bowie en el papel del alienígena Thomas Jerome Newton. Entre 1965 y 1978, Tevis impartió clases de Literatura Inglesa en la Universidad de Ohio de Athens, experiencia que motivó su siguiente novela, de 1980, “El pájaro burlón”, una distopía sobre el fin de la humanidad situada en la Nueva York del siglo XXV. Tevis escribió también “The Steps of the Sun” (1983), “Gambito de dama” (1983) y “El color del dinero” (1984), secuela de “El buscavidas” que también tuvo su versión cinematográfica en el film homónimo de Martin Scorsese interpretado por Tom Cruise y Paul Newman. “Far from Home”, de 1981, reúne sus mejores relatos. Walter Tevis falleció de cáncer de pulmón en Richmond, Kentucky, en 1984.