El hombre que fue Sherlock Holmes

«El hombre que fue Sherlock Holmes». Máximo Pradera. Editorial Almuzara.

by PacoMan

El personaje público que encarna Máximo Pradera desde que presentaba Lo+Plus allá por 1995 me cae bien. Me gusta ese sentido del humor aparentemente burdo, pero que posee un culto trasfondo, que no a todo el mundo gusta y que a los más estirados les parece chabacano. Vaya, que no es Chiquito de la Calzada. Pues esta novela está escrita con ese mismo estilo que luce su personaje público.

Es la primera novela que le leo, además resulta que es un pastiche holmesiano. Por cierto, a mí me ha gustado. Tiene dos cosas que le pido a todo pastiche: que haya un misterio que resolver y que no se resuelva por ósmosis. Es decir, que la sola presencia de Sherlock Holmes no consiga que el criminal confiese su crimen. No se pueden ni imaginar la cantidad de pastiches que caen en la categoría osmótica. Como a todo libro que leo o película que veo: le pido adicionalmente que me entretenga, cosa que hace holgadamente. He pasado un  buen rato leyendo El hombre que fue Sherlock Holmes.

Resulta que el bueno de Máximo es un holmesiano de pro, conoce el canon y no es un papanatas seguidor de Baring-Gould, y esto último me ha ganado el corazón. El argumento es rocambolesco pero por eso estamos ante una novela humorística, género que a los españoles no nos gusta ni mucho ni poco, no nos gusta nada. Nos tomamos a nosotros mismos demasiado en serio, estamos todo el día de juerga sí pero riéndonos de otros, nunca de nosotros. Los “poseedores” sólo toleran que algún “desposeído” graciosillo les haga reír siempre que no les afecte ni a ellos, ni a sus privilegios, se admite que se rían de catalanes, vascos, gallegos y andaluces pero hasta ahí. Por eso Chiquito triunfó transversalmente en España. De las dos Españas de Machado de toda la vida, la de izquierdas sigue a por uvas y la derechona sigue en el 98, en 1898. Sigue creyendo que España es un imperio, que ya entonces sólo constaba de Cuba, Filipinas y el Sahara Occidental. Y una vez perdidos esos territorios, la sin razón de la derecha radical, convertida ya en ultraderecha ha decidido que son Catalunya y Euskadi las colonias que dan gloria y lustre al pendón de los Reyes Católicos. Máximo no se retrotrae tan atrás en el tiempo para plasmar la ultraderecha más cómica y caricaturesca en su libro (verdadera protagonista del libro), y con tono de novela esperpéntica soltar algún dardito que otro más o menos camuflado. Por ejemplo en la página 141:

«[…] leí un poco, luego escuché la radio —me encanta venirme arriba con las soflamas golpistas de los nuestros desde primera hora de la mañana— y al final… […]»

Me imagino el juego que le habría dado al autor a estos incontinentes ex coroneles de lastimosa actualidad y sus fervientes deseos de fusilarnos a 26 millones de españolitos, en sus proclamas lanzadas por WhatsApp desde el hogar del jubilado del ejército español. En la novela también se llevan lo suyo la monarquía,  el cloaquero mayor del reino del PP: el comisario Villarejo. Y Podemos… que pasaba por allí, y por aquello de la equidistancia recibe holgadamente. Entre los pildorazos más llamativos, este síndrome del “Esclavo Satisfecho” de la página 115:

«—A menos que padezca el síndrome del Esclavo Satisfecho, cada vez más frecuente en esta sociedad neoliberal en la que nos ha tocado vivir. […] Me da a mí que el tal Ambrosio ha aceptado, intuyo con resignación al principio y ahora con enfermizo entusiasmo, sus humillantes condiciones de vida y que en lo último que piensa es en una ocasión para poder revertirla. Es un trastorno psicológico similar —mutatis mutandis— al síndrome de Estocolmo que padece el secuestrado.»

También le manda recadito a Garci y su infumable Holmes & Watson Madrid Days (2012), de la página 104[1]:

«—Me la encontré en la cola de un cine, cuando iba a sacar la entrada para una película sobre Sherlock Holmes perpetrada por un oscarizado director español y le dije que no entrara. La salvé de la peor de las muertes: la muerte por aburrimiento.» 

Pradera utiliza una fórmula mixta para abordar su pastiche holmesiano, la de aceptar que Sherlock fue un personaje real y Doyle el agente literario de Watson y su contraria, donde Holmes en un personaje de ficción salido de la fértil pluma de Arthur Conan Doyle. La falta de sueño del cuñadísimo de nuestro protagonista (el Sherlock Holmes del título) y la falta de luces con chispazos de lucidez del protagonista (un Doctor Watson homeópata), permiten vivir el pastiche ortodoxo pero sin perder de vista que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son[2]: una sabia decisión.

Cierro ya esta pequeña reseña. Concluir que es un pastiche entretenido y humorístico que tira con bala y mala baba, pero no por eso es comparable a los pastiches del gran Enrique Jardiel Poncela, al que por cierto los editores de Almuzara le dedican el colofón de este libro. Este El hombre que fue Sherlock Holmes tiene su propio recorrido, estaría bien que tuviera secuelas, yo las compraría… y en un alarde de compromiso también las leería.

[1] Pradera es excesivamente benigno, yo fui mucho más duro en esta reseña: Una oportunidad perdida. Reseña de Holmes & Watson Madrid days (2012) de José Luís Garci.

[2] Cito a Calderón explícitamente para permitirme esta nota a pie de página. Mi padre que cuenta con más de 87 primaveras, que jamás ha pisado un colegio y que escribir su nombre le cuesta sus buenos tres minutos. En las fiestas de guardar, bodas y bautizos, si tercia y las bebidas espirituosas se han escanciado con generosidad nos regala, a la audiencia asistente, los sonetos completos de La vida es sueño que se recogen en la página 84 de esta novela. El cómo un analfabeto ha podido memorizar y recordar este y otros sonetos es algo que me intrigaba de niño. Me costó toda la EGB y el Bachillerato identificar de dónde salieron aquellos versos que mi padre recita con buena entonación y mejor memoria. Recuerden que no siempre ha existido Internet, que en mi casa los primeros libros que entraron fueron los de texto de mi hermana mayor, y que el resto de mi familia era tan analfabeta como mis padres.

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Máximo Pradera. Después de estudiar Filología y Periodismo en la Universidad Complutense, se integró en el grupo de música antigua Atrium Musicae. Cuando se cansó de tener que afinar el archilaúd cien veces al día, fundó el equipo radiofónico LoQueYoTeDiga, con el que obtuvo el Premio Ondas Internacional en 1990. Ha sido guionista de los programas televisivos Viaje con nosotros, El peor programa de la semana y La noche se mueve. Durante seis años presentó el magazine diario Lo+Plus, por cuyo plató han desfilado importantes personajes de la cultura contemporánea. Este espacio obtuvo el Premio Ondas al programa más innovador en 1996. En Sinfo Radio ha dirigido durante ocho años el programa de música clásica Ciclos. Ha escrito, entre otros, los libros Este burdel no es una ópera, ¿De qué me suena eso? Tócala otra vez, Bach y Madrid Confidencial, con el que apuntilló políticamente a Ana Botella. Bajo el seudónimo de Joseph Gelinek ha publicado las novelas de misterio musical El violín del diablo, La décima sinfonía, Morir a los 27 y Las dos muertes de Mozart. Actualmente colabora en los programa de radio: A vivir que son dos días (SER) y Julia en la Onda (Onda Cero), escribe airados artículos en el diario Público, y colabora en los programas de televisión Tot es mou y En la frontera.