Modos de ver

«Modos de ver»

Por Liliana Souza.

Una fecha concede la posibilidad de desplegar la historia en la plenitud de su forma. Retrocedo entonces, al año 1923, mes noviembre, día 2. El comienzo es en Montevideo, Uruguay. Nace una niña, cuarta generación de inmigrantes italianos. La llaman Ida, se apellida Vitale. Una amalgama de emociones y sanos intentos.

«Alguien abre una puerta

y recibe el amor

en carne viva.»

Ida crecerá. Será grande y en eso se sostendrá para morar en una vida plena. Estudiará Humanidades. Será poeta, traductora, ensayista, profesora, crítica literaria y digna representante de la poesía esencialista. Será miembro del movimiento denominado “generación del ´45”, junto a Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi, Idea Vilariño. Colaborará con el semanario Marcha, dirigirá la página literaria del diario Época e integrará la dirección de la revista Maldoror. Ida será la responsable de armar y desarmar, de construir y derrumbar. Acciones opuestas, pero complementarias en su vasta trayectoria.

«La mirada se acuesta o retrocede,

se pulveriza por el aire

si nadie la devuelve.»

Nada le resulta indiferente. Mira la vida, la observa manifestarse. Ida no sucumbe, la pertenencia a sí misma es un acto de libertad y desde esa postura emprende un camino sin retorno, fiel a la profunda verdad de la existencia. Posee una llave maestra para inmiscuirnos en cualquiera de sus universos con placer y sin cuestionamientos. La poesía será para ella, como una varita que inspire la magia precisa, casi, una bendición. La palabra y el hecho creativo en el borde mismo del círculo de luz. Ecos rítmicos de la lengua que mucho alumbra y mucho deja en sombras. Ella, y sus modos de ver.

«Expectantes palabras,

fabulosas en sí,

promesas de sentidos posibles.»

En 1974 a causa de la dictadura en su país, decide exiliarse en México. Allí conocerá a Octavio Paz, quien ha de ubicarla dentro del mundillo literario. Regresa a Uruguay, recién en 1984 al retornar la democracia. En 1989 se instala en Texas, Estados Unidos, junto al poeta Enrique Fierro, su segundo esposo. En 2016, ya sola, ha de volver definitivamente a Montevideo. El tiempo tensa el recorrido. Vaivenes necesarios, pausados, de respiración lenta y gozosa que la convierten en testigo privilegiado de su tierra americana.

«De los antiguos viajes quedan

las enigmáticas monedas

que pretenden valores falsos.»

El vocablo escritor contiene la nobleza de un oficio, Ida será una escritora legendaria. Sus imperdibles libros de poemas avalan la sentencia. Entre otros, “La luz de esta memoria”, 1949. “Cada uno en su noche”, 1960. “Oidor andante”, 1972. “Jardín de sílice”, 1980. “Entresaca”, 1984. “Serie del sinsonte”, 1988. “Jardines imaginarios”, 1996. “Un invierno equivocado”, 1999. “Reducción del infinito”, 2002. “Trema”, 2005. “Mella y criba”, 2010. “Mínimas de aguanieve”, 2016. Multipremiada, se hará acreedora de importantes reconocimientos. IX Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo, 2009. Premio Internacional Alfonso Reyes, 2014. XXIV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, 2015. Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, 2016. Premio Max Jacob, 2017. Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances, 2018. Premio Cervantes, 2018, cuya ceremonia tuvo lugar el 23 de abril de 2019 en Alcalá de Henares, la ciudad natal de don Miguel. Elegida ella por la “fuerza poética en el ámbito de la lengua española; por tener una trayectoria poética, intelectual, crítica; por ser traductora de primer orden; por elaborar una extensa obra convertida en referente fundamental de poetas de todas las generaciones”. Es la quinta mujer en el palmarés del Premio Cervantes. Es la segunda uruguaya en recibirlo. Es la que quiebra la costumbre de conceder el premio a un español en los años pares. Es la que leal a su conducta y a su humildad, expresa en el tradicional discurso: “será parte de una compasión porque me estoy por ir”. Su último galardón, Premio Alas, 2019. Otorgado en Uruguay por la Asociación Cultural Interarte, reconociendo la trayectoria.

«Juega a acertar las sílabas precisas

que suenen como notas,

como gloria, que acepte ella para que te acunen,

y suplan los destrozos de los días.»

Ida fue nombrada Doctora Honoris Causa por la Universidad del Uruguay. Tiene 96 años y aún, continúa cerrando los ojos detenida en una evocación, mientras sus expresiones avanzan como puertas que abren más puertas. Las de las palabras. Las de su vibrante decir. Las de una expresión nueva, llena de aires, alentando una relación entre sujeto y objeto. Ella, y sus modos de ver.

«Corta la vida o larga, todo

lo que vivimos se reduce

a un gris residuo en la memoria.»

Sin acercamiento la obra no sucede, y en esa aproximación quedamos atrapados. Nos conmueve, nos invita a sentir, nos seduce, nos interpela. Porque lo que cuenta y canta esa voz, nos concierne a todos. Porque llega antes de llegar y se abre y se cierra como una corola. Yo, y mis modos de ver.

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Liliana Souza nació en 1958,  en Avellaneda. Actualmente reside en Don Bosco, Quilmes, Pcia. Buenos Aires, Argentina y donde coordina un Taller Literario.

Como poeta obtuvo 19 primeros premios nacionales,  y  reconocimientos en España y EE.UU.

Sus trabajos se incluyen en antologías, diarios, revistas y sitios web. También en libros publicados en Méjico y España.

Difundió poesía editando los espacios “Quilmespoesía”,  “poemás”  y  “poemás o menos”,  con el auspicio de la Universidad Nacional de Quilmes y Biblioteca Pública José Manuel Estrada.

Colabora con Agenda del Sur, Diga 33,  Paloma y La palabra que sana,  escribiendo artículos sobre literatura.

En 2010 publicó “esa otra forma”.

En 2012 “cuarto de costura”.

En 2015 “la doliente”.