El espejo de nuestras penas

«El espejo de nuestras penas». Pierre Lemaitre. Traducción de José Antonio Soriano Marco. Salamandra.

Por Cristina de @abrirunlibro

Fin de la trilogía ambientada en la Francia de entreguerras del autor Pierre Lemaitre. Trilogía que nos llevaba absorbiendo desde que se publicara el primer libro de la llamada serie Los hijos del desastre. Compuesta por Nos vemos allá arriba (2013), premio Goncourt, y Los colores del incendio (2018), ahora se cierra con El espejo de nuestras penas (2020) para contarnos la historia poco conocida del éxodo en 1940 donde más de 10.000.000 de personas, entre franceses y familias de otros países como Bélgica o Luxemburgo, se desplazaron de forma masiva hacia el sur de Francia huyendo de los alemanes.

Volveremos a saber de Louise Belmont a la que conocimos cuando era niña en Nos vemos allá arriba. Ahora es maestra, cuenta con treinta años, y ha vivido un suceso muy desagradable que destapará hechos de su vida que desconocía. Junto con Jules, su jefe en un restaurante donde también trabaja, abandonará París y se dirigirá hacia Orleans buscando a alguien que no sabía que existía hasta ese momento. Por otro lado, conoceremos a dos soldados que se encuentran en la línea Maginot así como a un personaje de lo más estrafalario llamado, pongamos, Desiré. 

Los personajes de esta novela serán los pilares de las tramas que se entrecruzan entre ellos para delimitar un período dantesco como fue la “guerra” de Francia contra los alemanes. Guerra casi inexistente por el bando francés, al describirnos el desorden y descontrol de los altos mandos gubernamentales y del ejército. La descripción de la “indestructible” línea Maginot y las fake news por parte de la prensa hacia la población francesa, absolutamente engañada, no sólo es desoladora sino tremendamente actual si no fuera porque en 1939 no existían las redes sociales para combatir las mentiras como ocurre hoy en día. Pierre Lemaitre, con el humor corrosivo que ya conocemos tan bien, nos sorprende otra vez por la naturalidad con la que trata hechos tan devastadores narrados de manera hiriente e introduciendo el dedo en una llaga muy profunda.

Lamaitre es un narrador de historias nato. Como un buen cuentista folletinesco del siglo XIX, de cualquier hecho que podría parecer nimio como la aparición de un perro, nos sabrá desarrollar todo un mundo alrededor de él que nos atraerá y subyugará llevándonos hacia lugares poco o nada corrientes. Un encantador de historias que sabrá utilizar a sus personajes para devolver a la vida un período aciago de manera satírica pero narrado hermosamente.

«El perro, producto de un extraño cruce entre el que debía haber algo de mastín italiano, era de una mansedumbre a prueba de bombas, y tenía una fuerza extraordinaria que le permitía arrastrar el carrito sin dificultad. Cuando Raoul dejó de cantar, no tuvieron más acompañamiento que el estridente y crispante de las ruedas de hierro en la calzada, que parecía lijarle a uno los tímpanos.»

Explicar un éxodo de millones de personas por carretera y a través de todos los medios posibles —en el párrafo anterior quien va dentro del carrito que arrastra el perro es un Gabriel herido (Raoul y Gabriel son los dos soldados de la línea Maginot)—, que además ni los franceses son casi conocedores de su existencia, es un drama social que Pierre Lemaitre lo da a conocer en El espejo de nuestras penas para el cierre a esta trilogía fantástica.

Como el mismo autor explica para el periodista David Morán en una entrevista ayer en ABC para explicar el éxodo «El propio acontecimiento en sí es fascinante. Imagínate un país entero presa del pánico, 11 millones de personas que deciden abandonar sus hogares de repente y coinciden todos en la misma carretera rumbo al sur… Fue un fenómeno tan espectacular que no pude resistirme a acercar el foco para intentar entenderlo. Ahí había millones de historias individuales. Miles de niños se perdieron y muchos no volvieron a encontrar a sus padres jamás. ¿Cómo es eso posible?»

Después de leer El espejo de nuestras penas me quedo en la duda de si debo escribir «éxodo» o «Éxodo». No tan sólo por el hecho histórico en sí sino por la gran narración que novela Pierre Lemaitre sobre él. 

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Pierre Lemaitre nació en París en 1951. Antes de ganar el Premio Goncourt 2013 con Nos vemos allá arriba, ya era un escritor de renombre en el género de la novela policiaca. Con Irène (Alfaguara 2015, Premio a la Primera Novela Policiaca del Festival de Cognac, Premio San Clemente, considerada Mejor Novela Negra del Año por El Periódico de Catalunya) inició la serie protagonizada por el comandante Camille Verhoeven, que incluye Alex (Alfaguara 2015, Dagger Award 2013, Premio de Lectores de Novela Negra de Livre de Poche 2012 y uno de los libros del año según el Financial Times, en curso de adaptación al cine), Rosy & John (Alfaguara 2016) y Camille (Alfaguara 2016, Dagger Award 2015). Fuera de la serie llegaron, con una extraordinaria recepción por parte del público y de la crítica, Vestido de novia (Alfaguara 2014, Premio del Salon du Polar 2009 y Premio Best Novel Valencia Negra, en curso de adaptación al cine), Recursos inhumanos (Alfaguara 2017, Premio de Novela Negra Europea, en curso de adaptación como serie de televisión) y Tres días y una vida (2016). Además del Goncourt y de tres Dagger Awards, ha obtenido el Premio a la Mejor Novela Francesa 2013 de la revista Lire, el Premio Roman France Télévisions y el Premio de los Libreros de Nancy-Le Point, y su obra, con más de tres millones de lectores, está siendo traducida a treinta idiomas.