El misterio de Cloomber

«El misterio de Cloomber». Arthur Conan Doyle. Traducción Cristóbal Litrán. Ediciones Espuela de Plata. 

Por Cristina de @abrirunlibro

Publicada por primera vez en entregas entre el 10 y el 29 de septiembre de 1888 en el periódico Pall Mall Gazette —periódico fundado por el prestigioso George Murray Smith, editor de Charlotte Brontë o Thackeray entre otros —, y con ilustraciones de George Hutchinson, El misterio de Cloomber se publicaría ya como libro a lo largo de los años en diversas ediciones —el propio Doyle cedió una edición en 1889 a la Biblioteca de Portsmouth de la que se conserva además una carta del autor comunicando la donación del libro—.

Esta es una novela corta de misterio muy en la línea de los ‘otros’ escritos de Arthur Conan Doyle que no pertenecen al Canon de Sherlock Holmes, combinando novela histórica con aventuras y, aquí, se añade un misterio sobrenatural.

El misterio de Cloomber nos contará la llegada del general Heatherstone y su familia a la costa de Escocia. Todos se recluirán en un caserón sombrío y fortificado y el general no permitirá que nadie de la familia salga de la casa o se comunique con vecinos o extraños. Heatherstone vive aterrorizado esperando una fecha fatídica. 

Narrada en primera persona por un muchacho vecino del general, Arthur Conan Doyle concibe un relato detallado y minucioso de personajes, ambientación —el entorno de casas aisladas en una costa abrupta es delicioso—, para una novela de la que no consta mención alguna del autor en sus Memorias y Aventuras por lo que se puede entender que no fue uno de sus relatos favoritos y que serviría más como medio económico en la época en la que utilizó la literatura como otra fuente de ingresos durante los difíciles inicios ejerciendo la medicina. Igualmente se puede comprobar cómo Doyle ya recrea un origen bélico para la trama, haciendo referencia en este caso a los Ejércitos de las Indias donde ha servido Heatherstone, más la misteriosa obsesión del general hacia un final terrible en su vida. También añade lances y aventuras ‘exóticas’ tan del gusto de la época victoriana como la aparición de tres monjes hindúes en la trama. La narrativa, cuidada y concienzuda, describe de manera bella y realista aquello que el autor nos desea dar a conocer. 

«El sol se había ocultado detrás de la costa recortada del mar irlandés, pero una larga fila de nubes marcaba todavía el sitio de su puesta y proyectaba un resplandeciente fulgor sobre las aguas. Toda la superficie del mar estaba rayada y salpicada de bandas rojas. Yo me había puesto en pie y contemplaba feliz el impresionante panorama de las olas, de la costa y del cielo.»

Aunque El misterio de Cloomber no es de las obras más conocidas de Doyle y cuenta con un exceso de páginas —son 192 páginas pero la historia hubiera sido más efectiva en relato corto—, no deja de sorprender la cuidada puesta en escena de un Arthur Conan Doyle más cercano a Rudyard Kipling y a la que sería después su bibliografía —dejando siempre fuera el Canon—. Es un placer leer a Doyle aunque se constate que El misterio de Cloomber dispone de algunos errores de autor novel para un libro de lectura agradable. A destacar, como siempre, la buena edición de Ediciones Espuela de Plata y la traducción de Cristóbal Litrán en esta novela poco conocida pero sí interesante. 

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Sir Arthur Conan Doyle (Edimburgo, 1859-Crowborough, 1930) es probablemente, junto con Rudyard Kipling, el más popular de los narradores del final de la era victoriana. El difícil secreto de la amenidad, de saber atrapar al lector con sólo unas cuantas pinceladas, lo dominaba por completo. Pero Conan Doyle no fue sólo un populoso cuentista, afortunado creador de paradigmas del misterio y la aventura como Sherlock Holmes y el profesor Challenger, fue también, aunque con menor éxito, un estupendo novelista de aventuras históricas ambientadas en la Edad Media o los tiempos napoleónicos.