Todo lo que vino después

todo-lo-que-vino-despuesTodo lo que vino después. Gabriel Urza. Ediciones B.

Gabriel Urza obtuvo un máster en Bellas Artes por la Universidad de Ohio. Su familia procede del País Vasco, donde él ha vivido varios años. Ha recibido una beca del Instituto de Estudios Internacionales Kellogg, y sus relatos y ensayos han aparecido en River Teeth, Hobart, Erlea, The Kenyon Review, West Branch, Slate y otras publicaciones. Obtuvo también el título de Derecho por la Universidad Notre Dame y ha trabajado varios años como abogado de oficio en Reno, Nevada.

Aunque escribió la presente novela en inglés, Gabriel Urza también domina el castellano.

Sinopsis

Corre el año 2004 en Muriga, un tranquilo pueblo del País Vasco con más secretos que habitantes. Han pasado cinco años desde el secuestro y asesinato de un joven político local, padre de familia, y la vida en Muriga casi ha vuelto a la normalidad. Sin embargo, tras los atentados de Atocha en Madrid, el pueblo se enfrenta a su propio pasado turbulento: todo el mundo sabe quién apretó el gatillo en aquella ocasión, pero ¿es el joven que está ahora entre rejas el único culpable?

Todo lo que vino después va desvelando capa tras capa de un crimen en el que han intervenido la historia, el amor y la traición. La narración de tres habitantes del pueblo –la hermosa viuda del concejal asesinado, el adolescente radical ahora encarcelado por el crimen y un anciano profesor americano que esconde su propio pasado traumático– explora las claves de lo que realmente sucedió. Y para ellos ha llegado por fin el momento de enfrentarse a lo que puedan averiguar de la verdad.

Inspirado en una historia real, Todo lo que vino después es una novela profunda y polifacética sobre una clase de violencia que puede surgir cuando menos se espera. Intenso, elegante y evocador, el debut literario de Urza refleja el mundo en que vivimos y marca la llegada de un nuevo y brillante escritor.

Reseña

El tema del terrorismo en el País Vasco no ha sido un tema recurrente en la ficción. Gabriel Urza, de familia vasca pero afincado en los EUA, se atreve a tratar sobre ello en una novela coral como es Todo lo que vino después.

La novela se ambienta en un hermoso pueblo ficticio del Pirineo vasco llamado Muriga. Mediante las tres voces narrativas de los que serán los tres protagonistas, se tratará el problema político y terrorista que ha coexistido en el País Vasco gracias a los diálogos internos de cada uno de los personajes. La novela se iniciará con los atentados de Atocha en el 2004. En ese momento y ante las noticias iniciales contradictoras sobre la autoría del atentado, los recuerdos de los habitantes de Muriga se abrirán como una vieja herida que nunca ha llegado a cicatrizar: el asesinato de José Antonio Torres, candidato a edil del PP en Muriga. Ese 11 de marzo iremos conociendo a Joni, un ya casi anciano profesor americano que impartía clases de inglés en el instituto de Muriga; a Mariana, la joven viuda de José Antonio Torres; a Iker, el adolescente encarcelado en Canarias por el crimen del edil. 

Con el atentado de los trenes en Atocha, ayer por la mañana, Muriga ha dado comienzo una vez más a sus viejos rituales de autoprotección […]. Hablaban como si fuera imposible considerar que este acto atroz pudiera haber sido perpetrado por sus hijos, sus nietos, sus vecinos. Cualquier cosa para distanciarse. 

Gabriel Urza sabe mantener bien el equilibrio en una historia con unos hechos complicados de novelar. De hecho, los relata con elegancia pero también con tensión y eso, se traspasa al lector. El dolor de los protagonistas así como la ambientación, paisaje, lengua o tradiciones, consigue conmover. La diáspora vasca, aquellos vascos que emigraron a otros lugares y específicamente los que lo hicieron como pastores o ganaderos a América del norte, es un hecho que se trata en Todo lo que vino después.

Esta es una novela para lectores de ficción ya que no se aborda el tema del terrorismo desde una perspectiva ensayística ni de veracidad histórica. De hecho, el joven Iker aparece encarcelado en una prisión en Canarias y parece ser que desde 1998 no existen presos de ETA en las islas. Con esto no quiero decir que la novela no sea fiel al argumento que se trata en ella. Al contrario. Es una buena novela y aborda la perspectiva sobre el terrorismo en tres voces muy diferentes entre sí y con puntos de vista muy concretos para cada una de ellas. La humanidad de los personajes —en todos—, está bien planteada y consigue lograr que el lector reflexione sobre las consideraciones y juicios que emitirá cada uno. Cada voz narrativa se convertirá en tres pequeñas novelas independientes y la tensión se acentuará en diversos momentos. Un thriller político coral, sutil, y bien ejecutado el del escritor Gabriel Urza.

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