Cuentos

cuentos-ruben-dario-navonaCuentos. Rubén Darío. Navona editorial.

Por Cristina de @abrirunlibro

Rubén Darío (Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, 1867 – León, 1916), poeta nicaragüense, es la figura clave del Modernismo literario en castellano. Viajó incesantemente por América y Europa, fue corresponsal de La Nación, de Buenos Aires, y vivió en París y en España, como diplomático. Influyeron en él las nuevas corrientes culturales francesas, representadas sobre todo por Victor Hugo y Paul Verlaine, y a su vez inspiró a los jóvenes literatos españoles de la época como Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán y los hermanos Machado.

En 1888 publicó Azul, un libro en prosa y verso, señaló el nacimiento de un nuevo estilo y revolucionó las letras hispanoamericanas. Le siguieron Prosas profanas (1896) y Cantos de vida y esperanza (1905), entre otros. En sus relatos confluyen variadas influencias, desde Edgar Allan Poe o Hawthorne hasta la teosofía, el esoterismo y el espiritismo. 

Sinopsis

Los cuentos de Rubén Darío no son meras muestras de habilidad, sino de verdadero ímpetu narrativo. Más allá de lo que puedan representar para la historia de la literatura, estos cuentos tienen una dignidad propia y autónoma que los enclava en la inmortalidad.

Es bien conocida la admiración que siempre profesó Gabriel García Márquez por la vida y obra de Rubén Darío, particularmente por su poesía. Gabo leyó reiteradamente a Darío desde sus años adolescentes, hasta el punto de saberse de memoria varios de sus más notables poemas. En una ocasión expresó que “Lo fatal” de Darío era el mejor poema jamás escrito en español.

García Márquez, que desde entonces quedó magnetizado por la figura y la obra de Rubén Darío, debió de mirarse como en un espejo en los relatos de su maestro, puesto que también él había sido un niño soñador en una aldea del Caribe, al cuidado de su abuela y de su tía abuela. Y, como el poeta nicaragüense, se había criado a la sombra de un viejo coronel que le contaba mil y una historias de las guerras civiles, el mismo que un día le llevó de la mano a conocer el hielo.

Reseña

Una antología completísima es este libro de los Cuentos de Rubén Darío que acaba de editar Navona y que dispone de veintiséis relatos escritos por el autor entre 1886 y 1915. 

Rubén Darío está considerado el máximo exponente del modernismo literario, movimiento renovador del lenguaje, y es precisamente con su obra Azul… —un libro de cuentos y poemasel que dio inicio a este movimiento dentro de las letras hispanoamericanas. Algunos de los cuentos que aparecen en Azul…, se encuentran también recogidos en esta nueva edición de Cuentos, con relatos muy dispares en géneros pero todos con una fuerza y un atrevimiento para la época, descarado y actual aún hoy en día. 

La prosa del escritor es una prosa muy elegante en cualquiera de los temas que escoge para narrar: desde la fantasía como ocurre con El velo de la reina Mab (1887), hasta una crítica revolucionara como ocurre en El rey burgués (1888); todos son un referente de fuerza y en ningún momento se deja llevar por convencionalismos. 

En otros, como por ejemplo en La muerte de la emperatriz de China (1889) —cuento hermoso donde los haya—, creará una pequeña historia de amor —tanto en una relación de pareja como hacia el arte—, realmente deliciosa:

¿No habéis notado que desde que esa buena de la emperatriz de China ha llegado a vuestra casa, el saloncito azul se ha entristecido, y el mirlo no canta ni ríe con su risa perlada? Suzette despierta a Chopin, y lentamente hace brotar la melodía enferma y melancólica del negro piano sonoro.  

El primer cuento con que se abre esta antología, Mis primeros versos (1886), dispone de una ironía muy hábil hacia la escritura y no deja de ser curiosa la manera cómo se inicia el relato, haciendo referencia a la disciplina de la cultura en la sociedad, tan denostada en nuestros días:

Tenía yo catorce años y estudiaba humanidades. 

En El caso de la señorita Amelia (1894), Rubén Darío, a través del doctor Z, entrará de lleno en la ciencia ficción —se sentía fascinación hacia Wells—, y hablará sobre el misterio del tiempo:

—¡Oh, si el tiempo pudiera detenerse!

Esta selección de Rubén Darío es ideal para releer en más de una ocasión e ir descubriendo datos y referencias que quizás no hemos visto en una primera lectura. Al ser una antología tan abundante y rica, se merece releer con mucha tranquilidad e ir disfrutando de la placidez y de la magnífica épica del autor haciendo del índice, una mera lista de información e ir recorriendo los cuentos por diferente orden e ir investigando entre sus páginas. Una excelente recopilación completísima. 

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